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  • 12/31/17--22:30: Cuando pasó el temblor
  • Antetitulos: 

    La solidaridad del 19 de septiembre de 2017 dejó un profundo impacto, y son las historias personales de quienes se pusieron en acción de inmediato, para salvar vidas o ayudar a quienes lo necesitaran, las que dejan el mejor testimonio para corroborarlo

    Una vez más, la sociedad civil se organizó rápidamente para enfrentar la contingencia. Foto: AP
    Una vez más, la sociedad civil se organizó rápidamente para enfrentar la contingencia. Foto: AP

    A más de dos meses del terremoto del 19 de septiembre de 2017, en la Ciudad de México aún se respira miedo. Miedo a que tiemble. Miedo a no escuchar la alarma. Miedo a que el edificio no esté “verificado”. Miedo a que haya que salir corriendo. El sonido de un concierto en el Centro de la capital causa un movimiento de la tierra en un edificio contiguo. El miedo todavía se respira. La historia del terremoto del 19 de septiembre de 2017, pese a que la parte heroica ha sido relatada hasta el cansancio, es la de una ciudad que todavía vive con miedo. Y no, no es sólo mérito de los jóvenes. 

    A las 13:15, un martes, el mismo día en que se cumplían 32 años del sismo de 1985, la tierra comenzó a temblar. Pero no fue un terremoto del tipo: “Mira, la lámpara se está moviendo”. El suelo comenzó a saltar. Los minutos más largos fueron aquellos en los que ningún habitante de la ciudad sabía qué había ocurrido. Nada se oía, salvo sonidos de ambulancia, algunos mensajes de WhatsApp que llegaron a través del 4G (las líneas de teléfono, en su mayoría, desfallecieron). Y no había televisión. Ni electricidad. Ni línea telefónica. Elisabet Rey, catalana y treintañera, recuerda: “Sólo nos enteramos de lo que había ocurrido por los mensajes de amigos”. La paradoja, sempiterna, de que a un océano de distancia se pudiera tener más información que en el epicentro.

    Sismo México #19S Foto: EFE

    A las cuatro de la tarde, aun con escaso internet, la verdadera televisión era la ventana, como reza un grafiti que apareció en la Glorieta de los Insurgentes unos días después. Ciudadanos dirigieron el tránsito de la avenida de Los Insurgentes, la más grande de América Latina. Otros más prestaban un teléfono “de los viejitos” para que aquel que estuviera más asustado pudiera comunicarse. Porque cuando se está en medio del desastre, lo que más atruena es el silencio. 

    Es difícil enfrentarse a la nada. Pau Montagud, director y fundador del Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México (docsmx.org), es valenciano, pero su alma es chilanga. Habla del trabajo de esos primeros días. “Muchos nos partimos la madre”. El festival, programado para octubre, no se retrasó para resaltar la fuerza que, en su opinión, permanece en la capital. Se celebró casi un mes después del terremoto, pero el miedo seguía ahí. “El sismo abrió grietas que tardarán en cerrarse, pero, más que nunca, la cultura y el cine contribuirán a sanarlas”, explica. “Nos volcamos en atender la emergencia y ayudar”, comenta a propósito del proyecto Zona Cero/Punto Negro”, promocionado por su festival y en el que participaron muchos millenials

    Sismo México #19S Foto: Reuters

    Aunque cuando la tierra tiembla y en menos de dos minutos te quita la vida de más de 300 personas, quizá las generaciones sean lo de menos. Todos son todos. Alejandro Orozco tiene más de treinta años, así que para efectos de análisis social quizá no se le considere millennial. Eso sí, en el momento del terremoto también salió a ayudar. Es de Barcelona, al año y medio de edad se mudó a Bolivia, a los once llegó a la Ciudad de México, creció en Ciudad Satélite. “Y además me gustan los chilaquiles con salsa verde”, bromea. Ahora vive de nuevo en la capital mexicana, tras otra época en Barcelona, y es director de atrapalo.com.mx. Su testimonio fue el de otro mexicano más. Salió esa tarde a pasear. A buscar una señal en medio de la lluvia de mensajes y a pensar en cómo ayudar. Y bastaron menos de doce horas para que lo hiciera. 

    Alejandro fue al Parque Pushkin, a unos metros de la Roma, uno de los sitios más hipsters y caros y, vaya ironía, también de los más dañados. “Sobre las diez de la noche llegó un vocho. Dentro está toda la familia, una pareja, su bebé y la abuela. El señor baja del coche con una mano enyesada y empieza a descargar una carretilla de obra del techo del coche. Le ayudo como puedo y veo cómo abre el maletero del vehículo y saca más herramientas, todas muy usadas. ‘Son de la chamba, pero las necesitan los brigadistas. Yo estoy lesionado y no puedo ir’. Él no lo sabe, pero me ha dado un bofetón tremendo. Cuando acabamos, me acerco al punto de información para preguntar cómo hacerme brigadista”.

    Sismo México #19S Foto: Reuters

    A Alberto Alcocer, de Irapuato, pero también avecindado en la Ciudad de México, sus amigos lo llaman Beco. Él salió a tomar fotografías. Es su pasión y lo hace muy bien. A las ocho de la mañana de esa primera semana sin dormir, se cansó de hacer fotos. De gente llegando, de gente ayudando, de gente desesperada buscando un turno para entrar. No quiere homenajes. Se puso a trabajar. Su proyecto: #Fotos19s. “La idea es hacer un libro, de esos grandes, que muestre todo lo que pasó en esos días”. Los fondos que se recauden con la venta de ese libro colectivo serán destinados a la reconstrucción, por conducto de la asociación civil Techo (techo.org).

    A cuatro días del terremoto, pocos han dormido en la capital mexicana. Unos más, otros menos, pero todos han tenido noticias de algunos de sus seres queridos. Emilio Ramos, un alto ejecutivo de una empresa trasnacional, llama e invita por medio de su página de Facebook: “El sábado salimos para Morelos, el que quiera sumarse es bienvenido”. Todas las cajas llevaban la misma leyenda: “Donativo”. Para evitar que se vendiese en un sitio inapropiado. 

    Sismo México #19S Foto: Reuters

    Desconfiar del Estado

    En el camino a Morelos había varias camionetas o coches con cartulinas y letreros que indicaban “Ayuda ciudadana”. Lenin Zapata vive en Sevilla, pero nació en Cuernavaca. La muerte de su padre lo llevó a no cursar un semestre para ayudar a su madre. Y ahí lo agarró el terremoto. El mantra fue el mismo. Salir a ayudar. Lenin, que se dedica al baile y las artes, estuvo como coordinador de las tareas ciudadanas. Sólo las ciudadanas. Razones no le faltaban: al salir al recorrido por los pueblos muy dañados, no pasó mucho tiempo antes de que a un lado de La Hacienda de Chinameca, el mismo sitio donde mataron a Emiliano Zapata, apareciera otra camioneta que recomendaba a los voluntarios que “se inscriban al DIF”. El conductor se identificó como “Eder” e insistió en inscribir la ayuda a nombre del dif del estado de Morelos. Su último mensaje: “Por favor si tienen algún reporte de las casas que han visitado y la ayuda que han entregado, envíenmelo para entregarlo a la gente del municipio y del DIF”. 

    En los pueblos más pequeños de Morelos, una señora, Marina Gómez, pide que no visitemos más a los “más grandes”. Puntualiza que lo que más necesitan “son ingenieros o arquitectos que revisen nuestras casas”. El proyecto Manos a la Obra (manosalaobrasismo.mx) es uno de los que se han encargado de hacer más viable esa ayuda mediante un mapa georreferenciado. Tiendas de campaña, medicamentos, transporte que, gracias al uso de esta tecnología, pueden llegar directamente a quienes los necesitan. Los fundadores son Akemi Sato, Ricardo Álvarez, Daniel Heriberto Palencia y Carlos Sainz, egresado del ITESO. Los cuatro son estudiantes de posgrado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, desde donde lanzaron esta plataforma. “Lo más importante era contactar a una persona sin intermediario”, asegura Sainz. 

    Sismo México #19S Foto: EFE

    “Sin intermediarios”, pidieron muchos. La desconfianza en el gobierno mexicano fue tal que Ricardo Monreal, a cargo de la delegación Cuauhtémoc, una de las más dañadas de la Ciudad de México, tan solo se presentó en uno de los sitios de derrumbe. Pasó apenas una semana cuando la cuenta oficial de la Presidencia de México quiso sumarse a un esfuerzo ciudadano e incluso llegó al extremo de pedir lápices. “Lápices. Pinches lápices”, comentó furioso Rodrigo Diez, abogado constitucionalista y quien también emprendió su propia manera de contribuir. “Ofrezco mi ayuda a cualquiera que necesite demandar a una constructora o autoridad por la que quedó dañado su edificio”. Diez pertenece al despacho Diez Abogados, que gestiona, entre otros asuntos, una demanda contra la constructora OHL. 

    Debra Figueroa es una estudiante de Guadalajara que vive en la Ciudad de México. Todavía comparte los mensajes lanzados para continuar la ayuda, pese a que el cansancio o el desdén no han impulsado la misma fuerza que en los primeros días. Apenas en los últimos días de noviembre organizaron una rifa de un Xbox 360 para contribuir a ayudar a dos albergues. 

    Desde lejos también llegó la ayuda de Ernesto Cortés, mexicano que vive en Cali, músico y traductor. “No sé qué más hacer”, escribió un día en la noche. Y se le ocurrió hacer una cuenta en Twitter en honor de los perros rescatistas que se ganaron la atención de un país. O al menos así lo tituló The Wall Street Journal. Con el titular “A la nueva heroína de México le encanta que le rasquen las orejas”, Robbie Whelan, reportero en la Ciudad de México, explicó que el interés por las mascotas entrenadas que ayudaron durante la emergencia vino por el fenómeno de solidaridad que empapó a la capital. “La conocí”, presume por un mensaje. Se refiere a Frida, la perrita. “Es un perro adorable”, reconoce. Su reportaje señala que la poca confianza en las instituciones ha convertido a esta mascota en un símbolo de la desesperanza en el país. Enrique Peña Nieto ha mantenido el nivel más bajo de popularidad desde que en México se comenzó a medir este índice. Menos de 30 por ciento por más de un año.

    Sismo México #19S Foto: Reuters

    Los jóvenes y la empatía

    Un mes antes de que ocurriese la tragedia, la revista Campaigns and elections mostró una portada con Alejandra Sota, Gisela Rubach y Sergio José (este último sin apellidos, pues asegura que su nombre es una marca). Rubach, profesora del Instituto Tecnológico Autónomo de México explicaba, sin pestañear, que los jóvenes (sin definir una edad en específico) hacían todos sus movimientos en “redes sociales”. “Pero no gustan de ensuciarse los zapatos y salir a la calle”, remató. Tras la abrumadora respuesta del 19 de septiembre de 2017, Rubach sólo alcanzó a responder: “La entrevista fue hecha antes del terremoto”. 

    “Es todavía muy pronto para hablar de las consecuencias que tendrá el terremoto en las elecciones de 2018”, explica Marco González, analista político, tapatío y egresado de la Ibero. “Definitivamente es un cambio de escenario. Muchos analistas que pensaban que habían encasillado a jóvenes, ahora se han dado cuenta de que hay un cambio con las redes sociales”, completa. ¿Y qué hacen las redes sociales? “Han hecho que la comunicación y la denuncia se hagan horizontales”. 

    Sismo México #19S

    En la colonia Guerrero, relativamente cercana a la Condesa, la Roma, la Del Valle o la Narvarte, pero mucho más lejos en niveles socioeconómicos, Ernesto Núñez pintaba un mural subido en una escalera de unos veinte metros. No se niega a que le tomen fotos a sus obras, pero se pone nervioso una vez que accede a la entrevista. Aun así, lo hace. “Tengo 29 años y soy originario de aquí, de la Ciudad de México. El motivo de este pequeño mural fue para dar valor a las personas que ayudaron el día del temblor. No solamente por parte del gobierno, sino que fue el mismo pueblo. La intención es dar ese mensaje. A las personas que se les debería realmente agradecer es a las que estuvieron ese día. Ya sea la perrita o sean todas las personas que sí estuvieron”.

    Han pasado dos meses y parece que han sido años. Marco González, que ahora por razones laborales vive en Barcelona, reflexiona: “La empatía ahí está, sólo que a veces somos tantos que nos abrumamos, somos personas que van por la vida haciendo lo único que debemos, que es sobrevivir de la mejor manera con nuestra banda. Y hay hijos de puta y hay gente decente, como en todos lados. Y la gente decente no es siempre decente y la gente hija de puta no siempre es hija de puta. Pero, insisto, la empatía está ahí, entre nosotros, es cuestión de que nos dejemos verla”. Incluso se permite parafrasear a Octavio Paz: “Y es en ese preciso momento, hermanados por La Chingada, en que nos permitimos ver la empatía que irradiamos a diario, por goteo y con miedo”. m.

    Sismo México #19S Foto: Reuters


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    Antetitulos: 

    Con la música y el lenguaje como materias primas, el arte del sexteto argentino es inconfundible. E infalible: lo prueban las multitudes que han reído en sus espectáculos a lo largo de medio siglo. El Premio Princesa de Asturias que se les entregó recientemente los reconoce como “un referente de libertad”

    De izq. a der.: Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Marcos Mundstock, Daniel Rabinovich(+) y Carlos Núñez Cortés.
    De izq. a der.: Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Marcos Mundstock, Daniel Rabinovich(+) y Carlos Núñez Cortés.

    El filósofo francés Henri Bergson afirmaba, en su ensayo La risa, que sólo lo humano es cómico; además, que para el efecto cómico siempre se necesita la presencia del otro. Estas ideas concuerdan con el discurso de aceptación pronunciado por Marcos Mundstock, integrante del sexteto Les Luthiers, al recibir el Premio Princesa de Asturias en octubre pasado: “El humorismo es siempre social, uno no se cuenta un chiste a sí mismo”.

    El 10 de mayo pasado, la Fundación del Premio Princesa de Asturias anunció como ganadores a Les Luthiers en la categoría de Comunicación y Humanidades (“El humorismo es comunicación… Comunicación y humanidades”, agregaba Mundstock en su intervención en la ceremonia de premiación). El jurado, conformado por quince expertos y presidido por Víctor García de la Concha, exdirector de la Real Academia Española, emitió un acta donde se resalta el valor del grupo como “comunicadores de la cultura iberoamericana desde la creación artística y el humor”, con un “original tratamiento del lenguaje, de los instrumentos musicales y de la acción escénica”. Remata el documento con la ponderación del grupo como un “espejo crítico y un referente de libertad en la sociedad contemporánea”.

    Les Luthiers Foto: Gerardo Horovitz

    Vida larga

    Originario de Argentina y fundado en 1967, Les Luthiers surgió de I Musicisti, un espectáculo cómico-musical del cual Gerardo Masana decidió separarse para crear un nuevo grupo junto con otros cuatro colegas (Daniel Rabinovich, Carlos Núñez Cortés, Marcos Mundstock y Jorge Maronna). La historia comenzó en un ambiente universitario, en el que los integrantes del recién nacido ensamble estudiaban carreras tan disímiles como bioquímica y arquitectura, pero se hallaban congregados en el coro universitario.

    Gerardo Masana murió temprano en la historia del conjunto, en 1973. Ese mismo año se sumaron Carlos López Puccio y Ernesto Acher para crear una alineación que permaneció hasta 1986; fue su segunda alineación más duradera, sólo superada por la que mantuvieron desde ese año y hasta 2015, con la muerte de Daniel Rabinovich. Marcos Mundstock dedicó el Premio Princesa de Asturias a los dos fallecidos, Masana y Rabinovich.

    Para cubrir el hueco de Neneco, como apodaban a Daniel, a Les Luthiers se sumaron oficialmente Horacio Tato y Martín O’Connor, quienes ya trabajaban en suplencias regularmente. Más tarde llegaría también Tomás Mayer-Wolf para completar la alineación actual. La presencia de Tomás y Martín es particularmente significativa dentro del grupo por su juventud: ambos nacieron cuando sus compañeros ya estaban en activo profesionalmente (1982 y 1966). Esto refleja la vigencia del ensamble con los nuevos públicos y es señal de lo atemporal de su humor.

    Les Luthiers Imagen de Les Luthiers durante una función en el teatro Marquina, de Madrid, en 1974. Foto: EFE

    Erudición que hace reír

    Además de los motivos citados por la Fundación Princesa de Asturias, hay otra constante en los espectáculos de Les Luthiers que los han colocado como un referente en el gusto del público: una velada erudición cultural plagada de referencias, en la que los chistes continúan funcionando aun cuando no se conozca a cabalidad el guiño histórico que proponen sus guiones. Esta característica está presente desde los géneros que abordan en la composición de la música: lo mismo madrigales medievales que boleros románticos, evocación de los juglares o estructuras como la de Las mil y una noches. Los textos para sus sketches rescatan también referencias, relecturas y parodias de otros clásicos literarios, incluso con ingeniosas referencias a la epistemología, la filosofía y la psicología.

    La música clásica occidental y su tradición han sido motivo constante de parodia para Les Luthiers. Uno de sus personajes más recurrentes es el compositor Johann Sebastian Mastropiero. Este músico ficticio le ha servido al grupo para parodiar el mundo de las artes: el plagio, la calidad, incluso, la entrega de premios, con su show llamado Los Premios Mastropiero.

    En sus piezas, a pesar de que la música es el ingrediente esencial de la comicidad, ésta se encuentra también íntimamente ligada al idioma, mucho más cuando se trata de sketches que incluyen una parte cantada o en los casos de canciones completas que son el chiste en sí mismas. Como compositores, han cuidado la versificación y la eufonía, utilizando además palabras homófonas que crean confusión en los personajes, pero también generan un doble sentido que causa risa a los espectadores. Piedra angular de su humor, este doble sentido no hace referencia al albur mexicano, sino a la doble mirada a un tema a partir de una confusión de términos o situaciones, a veces obvia, pero que, para señalarla, hace falta la genialidad de la simpleza. En muchos de los gags verbales de Les Luthiers encontramos esa constante: hay alguien que habla, alguien que escucha y que malinterpreta (como el psicoanalista y el paciente en el diván). Y desde las butacas del teatro, el espectador atestigua la confusión, raíz del chiste.

    Les Luthiers

    Más allá de fronteras y coyunturas

    Todos estos detalles expresados por medio del español dificultan exportar el contenido de Les Luthiers más allá de las fronteras del idioma de Cervantes. Lo dificultan, pero no ha sido imposible: el grupo se ha presentado incluso en el Lincoln Center de Nueva York, con un show traducido que implicó meses de ensayos, además de un trabajo cercano con el traductor para buscar equivalencia y afinar lo más posible el guión al contexto anglosajón. Además de esta experiencia traducida, el grupo se ha presentado en otros países no hispanohablantes, como Brasil o Israel.

    Pero en términos de negocio y público potencial, Les Luthiers no se puede quejar: con 500 millones de hablantes, la patria del español les ha dado ciudadanía en el difícil arte de hacer reír pese a las sutiles diferencias que representan las variantes del idioma entre país y país. El trabajo de perfeccionamiento de sus espectáculos cuando salen de gira incluye ligeros cambios de palabras para que el chiste encaje.

    Otro factor que hace que los shows de Les Luthiers sean apreciables sin importar en qué lugar de Hispanoamérica se presenten es que han eludido el humor “de coyuntura”. Lejos de hacer mofa del momento o de personajes en boga (algo que siempre se ciñe a las fronteras del país, si no es que de la ciudad misma), lo que persigue Les Luthiers a lo largo de su carrera es un humor sin ataduras temporales. Ello resulta evidente cuando presentan sus shows de antología, en los que rescatan sketches de hace 40 años que son recibidos por el público de una manera fresca, como sucedió en su visita a Guadalajara en 2016, cuando presentaron ¡Chist! en el Auditorio Telmex.

    Les Luthiers

    También le han dado la vuelta a la politización, es decir, al humor a partir de las figuras públicas de la política. Ello les permitió algo inédito en Argentina, o por lo menos poco usual en el ámbito de las celebridades: una aceptación unánime. El grupo fue creado en una época (la segunda mitad del siglo XX) en la que la situación de Argentina estaba continuamente en tensión por los golpes de Estado y militarizaciones, de la mano de crisis económicas y políticas. Esto no quiere decir que Les Luthiers estén desconectados de su realidad inmediata: esporádicamente han recurrido a la imagen política, como en su sketch titulado “La Comisión”, tal vez el más popular y extenso en esa temática, en el que un par de políticos dialogan acerca de sus planes para modificar el himno nacional. Por otra parte, han evitado el chiste fácil de la grosería, cada vez más frecuente entre los comediantes de stand-up.

    Fuera de sus guiones, la política sí ha tocado a Les Luthiers, con un episodio contado de boca en boca hasta que finalmente fue confirmado por el grupo: durante la dictadura militar de 1976 a 1981, el dictador Jorge Videla no nada más era fanático declarado del ensamble, sino que también los visitó en los camerinos tras una función. Carlos Núñez Cortés bromeaba al respecto al afirmar que sí, en efecto, Videla era fanático de ellos, pero “nosotros no éramos fanáticos de él”.

    ¿El show debe continuar?

    Entre las anécdotas que Les Luthiers ha vivido en medio siglo de carrera destaca un peligroso accidente: durante un espectáculo, el serrucho de utilería se rompió, por lo que debieron conseguir uno nuevo para la siguiente función. A falta de serruchos sin afilar, tuvieron que echar mano de una herramienta nueva, que terminó causando daño a Carlos Núñez. “Carlos se ha cortado la mano con un serrucho y es imposible continuar la función”, fue el mensaje que compartieron al público. La frase provocó risas, pues los presentes creyeron que se trataba del inicio de otro sketch, a pesar de que insistieron e insistieron, hasta que convencieron al público de que no se trataba de un chiste.

    Al respecto de la política, la risa y el humor son clave para entender la libertad, de allí que el acta del Premio Princesa de Asturias los citara como un “referente de libertad”. Es frecuente el símil de citar al humor como “el canario en la mina”: si muere, es porque hay peligro. Allí donde todavía se puede bromear, aún queda libertad de pensamiento y de expresión; aunque en contextos autoritarios parezca que el único que puede hacer chistes es el bufón del rey (o del dictador). Fundado el ensamble poco después del golpe de Estado de 1966 y con un auge de popularidad durante la dictadura de la junta militar que comenzó un decenio después, la existencia de Les Luthiers representó una válvula de escape para la sociedad que veía la persecución y la desaparición de ciudadanos por sus ideas políticas: una luz al final del túnel del autoritarismo.

    Más allá de Videla, Les Luthiers ha tenido vínculos con otras figuras emblemáticas de Argentina, en rubros más positivos. La más recordada sucedió en 2014 sobre el escenario del Teatro Colón, máximo recinto de las bellas artes en Buenos Aires. La velada convocó a los pianistas argentinos Martha Argerich y Daniel Barenboim, ambos reconocidos mundialmente. Además de sentarse al piano, Barenboim fungió como director, en un espectáculo en el que Les Luthiers incluyó la clásica referencia a Johann Sebastian Mastropiero. La función se realizó dentro del Festival de Música y Reflexión, iniciativa de Barenboim.

    ¿Cine?

    Su espacio siempre ha estado sobre las tablas del escenario, pero Les Luthiers coqueteó con el séptimo arte y la posibilidad de hacer cine. Fue alrededor de 1980 cuando se planeó hacer una película sobre Mastropiero, con el director Luis Puenzo al frente del proyecto y Jorge Goldemberg como guionista. Aunque, a decir de los participantes, el proyecto fue divertido de planear por más de un año, finalmente nunca se concretó.

    Trabajo de lauderos

    Lejos del piano, el tema de los instrumentos musicales (acerca del cual el Premio Princesa de Asturias resalta el original tratamiento que el grupo les da) es inherente al nombre: Les Luthiers, vocablo de origen francés traducible como “lauderos”, es decir, que fabrican instrumentos. Desde sus comienzos en la década de los sesenta, como parte de la broma, decidieron ellos mismos construir para sus presentaciones buena parte de los instrumentos que tocan, creando así también toda una estética visual.

    Como base, Les Luthiers utilizan instrumentos convencionales (piano, banjo, bajo, guitarras, teclados), pero, en gran medida, la esencia del grupo radica en sus propias creaciones como lauderos. Su lista de instrumentos informales, como se les llama, incluye 12 instrumentos de cuerda, 22 de viento, 10 de percusión y dos electrónicos. Buena parte de ellos remite a lo lúdico de la extrañeza desde su apariencia. El propio grupo divide su creación de instrumentos en tres rubros: los derivados (hechos a partir de otros ya conocidos), los construidos tomando como base un objeto de la vida diaria (sillas, bicicletas, cocos, percheros) y, por último, las invenciones puras, resultado de sus investigaciones para producir sonidos (como el yerbomatófono d’amore, instrumento de viento creado a partir de calabazas de mate). Uno de los artefactos que más llaman la atención en el escenario es el denominado bolarmonio, creado con pelotas (bolas) y armónicas: una especie de órgano de más tres metros de largo, con uno de altura, que acompaña al piano para interpretar el blues“Rhapsody in Balls” en su espectáculo Lutherapia.

    Les Luthiers Carlos López Puccio saluda al rey Felipe VI, de España, durante al entrega de los premios Princesa de Asturias 2017. Foto: EFE

    A propósito de Lutherapia, la terapia misma ha sido una actividad presente, no sólo en el escenario, sino también en la vida cotidiana de Les Luthiers. Siendo, como es, una práctica característica de Argentina (según la Organización Mundial de la Salud y su Atlas de Salud Mental de 2014, el país sudamericano es el más poblado de psicoanalistas, con 200 por cada 100 mil habitantes; la media mundial es de 10), no es de extrañar que Les Luthiers acudiera a terapia en conjunto. Según los propios integrantes, fueron 17 años los que estuvieron en terapia con Fernando Ulloa, referente de la disciplina en Argentina, y ello les permitió permanecer unidos. Las sesiones empezaron cuando Masana, el fundador, enfermó de leucemia. Era el líder, y sin él, el resto del grupo tuvo indicios de rencillas que lo pudieron haber llevado a su desintegración. 

    Tras superar las adversidades, con todos esos años de existencia, el repertorio es copioso y suma 174 opus, en géneros tan disímiles como la cantata, el cuento infantil, el madrigal, el candombé, la emblemática milonga del Cono Sur, el también clásico tango, el blues, el bolero y un largo etcétera. Este censo de obras ha ido sumándose en sus numerosos espectáculos, a la fecha 37, en varios de los cuales (los más recientes) han combinado viejos números a manera de antología. En ellos, la actuación y la música se intercalan para darle forma a la diversión que presentan. Más que la obra de arte total con la que soñaba Wagner en La obra de arte del futuro (una ópera que conjugara danza, música, poesía, arquitectura, artes plásticas, etcétera), lo que ha hecho Les Luthiers es acaso una obra de humor total: el chiste como epicentro de la risa, efectos sonoros para sumar a la comicidad, gags para ilustrar y reafirmar en escena la reacción de la gente, todo conjugado con la personalidad y el trabajo en equipo de cada uno de los integrantes. m.

    Reconocimientos

    El Princesa de Asturias no es el primer gran premio que reciben los integrantes de Les Luthiers. En su palmarés se cuentan galardones como el Grammy Latino por la Excelencia Musical; el Premio al Mejor Espectáculo de Humor, otorgado por la Asociación de Cronistas de Espectáculos de Nueva York; el Premio Max de las Artes Escénicas en la categoría especial hispanoamericana (entregado por la Sociedad General de Autores y Editores de España), entre otros premios de la industria. Son ciudadanos ilustres de su natal Buenos Aires, ciudad de la que también recibieron la Medalla Bicentenario en 2010. Desde 2012 ostentan la doble nacionalidad argentina y española, esta última concedida por sus méritos. En España también recibieron la Encomienda de Número de la Orden de Isabel la Católica.


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  • 12/31/17--22:30: Pan y Circo
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    Antetitulos: 

    La distracción política implica al menos dos supuestos, particularmente perversos: la fragilidad de la conciencia y la uniformidad de los intereses. Se trata de provocar un desplazamiento continuo entre la normalidad del espectáculo y el espectáculo de la normalidad

    Enrique Peña Nieto durante su campaña en 2012. Foto: proceso.com.mx
    Enrique Peña Nieto durante su campaña en 2012. Foto: proceso.com.mx

    Las escenas

    Un mitin partidista. Cualquier lugar, cualquier tiempo. Personas equipadas con tortas y refrescos encuentran su lugar alrededor del templete en el que alguien ejecutará la mímica del orador, el performance de un acto comunicativo que va de ida, pero no de vuelta. El público tiene una función escenográfica y lo sabe. Está ahí para contener el vacío, amplificar el sonido y engañar a la vista. La masa, el trampantojo por excelencia de la política: está, pero no está. La ves, pero no la ves.

    Un terremoto. La escandalosa certeza de que una parte del desastre es responsabilidad humana se va asentando junto con el polvo. La reconstrucción del orden está comprometida. De pronto, surge entre los escombros una perrita rubia con nombre y accesorios —entre ellos, un humano—. Una perrita, un juguete para jugar a la nobleza, a la lealtad. Una figurita coleccionable para la vitrina de la patria.

     

    El mecanismo

    ¿Qué tienen en común estas escenas? El género es pan y circo, una de tantas maniobras políticas que tienen por fin la distracción, el desvío de la atención de asuntos que amenazan con revelar verdades que conviene mantener ocultas.

    La distracción política implica al menos dos supuestos, particularmente perversos: la fragilidad de la conciencia y la uniformidad de los intereses. No es que el poder asuma que somos estúpidos y nos importa lo mismo, sino que sabe que debe generar condiciones para evitar el entendimiento profundo de los asuntos, ya sea “sensacionalizando” la realidad o llevándonos a una conversación monotemática. Se trata de provocar un desplazamiento continuo entre la normalidad del espectáculo y el espectáculo de la normalidad.

    Dado que la comprensión de la realidad es un proceso colectivo, la distracción individualiza la voluntad para entender y para actuar. Nos aísla en el preciso momento en que dejamos de ser colectivo para convertirnos en una masa, que cuando logra verse por fuera se asume culpable, cómplice. Aislamiento y culpa son clave de la desmovilización política. Son señales de que la distracción ha sido exitosa.

     

    El error

    El panem et circenses nace como denuncia de sí mismo, como una acusación formulada por quien se cree fuera de su alcance y, desde ahí, cuestiona la calidad moral y la inteligencia de quien se deja entretener. La superioridad moral de quien no cae en el engaño.

    La mala noticia es que todos somos consumidores y reproductores de alguna forma de espectáculo funcional a alguna forma de distracción política. Pensamos en acarreos, bailes, despensas; el clientelismo de las bases, de gente “ignorante”, “agachada”, “muertadehambre”. El clasismo nos ciega a formas más refinadas y sutiles del espectáculo: las redes, el “editorialismo”, la ideologización de asuntos de humanidad elemental que no admiten debates.

    El pan y el circo nos indignan porque nos recuerdan que somos básicos. Y debemos serlo de verdad si juzgamos más duramente el comportamiento del manipulado que los fines del manipulador, si nos creemos libres de engaño, si nos pensamos sin hambre y sin tedio. m.


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  • 12/31/17--22:30: Pan y circo sinfónicos
  • Antetitulos: 

    El poder mismo de la música ha hecho que ésta sea utilizada, directa o indirectamente, como bandera explícita de lucimiento y promoción de un gobernante o un régimen dominante, o bien para mantener entretenido al pueblo

    Cartel de la ópera Pagliacci. Imagen tomada de pinterest.com.mx
    Cartel de la ópera Pagliacci. Imagen tomada de pinterest.com.mx

    En una escena de la magnífica película Amadeus, del director Miloš Forman (1984), el famoso y experimentado compositor Antonio Salieri le aconseja al joven Wolfgang Amadeus Mozart que para componer hay que tener como criterio los gustos del público, es decir, darle lo que quiere escuchar. El propio Salieri es presentado entonces como un compositor famoso, aclamado por la gente y, por lo tanto, reconocido por el monarca. En la historia de la música clásica no son pocos los casos en que los criterios fundamentales que dieron origen a muchas obras orquestales u operísticas fueron, simplemente, dar gusto al público, así como fomentar la transmisión de ciertas posturas ideológicas favorables al régimen en turno o crear un marco de lucimiento para la elite gobernante.

    Compositores como Beethoven, Mozart o Verdi, si bien llevaron el arte musical hacia nuevos derroteros en actos de profunda libertad y enfrentamiento al statu quo, tuvieron que responder, en ciertos momentos de su vida, a las expectativas de un público veleidoso y amante del relumbrón. El poder mismo de la música ha hecho que ésta sea utilizada, directa o indirectamente, como bandera explícita de lucimiento y promoción de un gobernante o un régimen dominante, o bien para mantener entretenido al pueblo. Pero, por otro lado, algunos compositores que gozaron de mayor libertad creativa reflejaron críticamente en algunas obras la dinámica propia del panem et circensesal que puede ser tan susceptible el hombre-masa de que habló José Ortega y Gasset.

     

    Handel: Music For The Royal Fireworks Water Music

    London Symphony Orchestra, Charles Mackerras

    EMI, 2002

    G. F. Händel (1685-1759) compuso dos obras por encargo de monarcas ingleses: Música acuática (1717) y Música para los reales fuegos de artificio (1749). En cuanto a la primera obra, el rey Jorge I comisionó al compositor para que creara una obra que pudiera ser interpretada mientras navegaba suntuosamente por el río Támesis. En cuanto a la segunda, el rey Jorge II pidió una obra que se interpretara a la par de los fuegos artificiales con que se celebraba el fin de la Guerra de Sucesión austriaca. Más allá del relumbrón monárquico, las obras han trascendido por su inspiración y su belleza.

     

    Leoncavallo - I Pagliacci

    Domingo, Stratas, Pons, Pretre

    DG, 2005

    Ruggero Leoncavallo (1858-1919) compuso en 1892 su ópera más famosa, I Pagliacci, que sumerge al espectador en el drama humano que viven los miembros de una compañía de payasos de cara a un público que solamente quiere divertirse. Al final del acto I se ejecuta la famosa aria “Vesti la giubba”, donde el actor protagonista, acongojado por el dolor al descubrir la infidelidad de su esposa, se caracteriza como payaso para iniciar la función: “La gente paga y quiere reírse aquí y, si Arlequín te arrebata a Colombina, ¡ríe Payaso, y todos aplaudirán!”.

     

    Verdi - Don Carlo

    Plácido Domingo, Mirella Freni, John Dexter

    DG, 2005

    Hay notables ejemplos en la literatura, la pintura, el teatro y la música de los llamados “autos de fe”, uno de los rituales que generaban gran expectación entre la gente del pueblo en los lugares donde ejerció su poder e influencia la Inquisición de la Iglesia católica, entre los siglos XV y XVIII. El compositor italiano Giuseppe Verdi (1813-1901) recreó una de estas escenas en el tercer acto en su ópera Don Carlo, donde magistralmente presenta la tensión de este tipo de actos públicos en los que se entremezclaban la religión, la política y la estética.

     

    Beethoven: Wellington’s Victory

    Berliner Philharmoniker, Herbert von Karajan

    DG, 1987

    La Victoria de Wellington, op. 91, de Ludwig van Beethoven (1770-1824) es, paradójicamente, una de las obras más aplaudidas en vida del compositor, aunque el propio genio alemán la rechazó por simple y superficial. Fue compuesta para celebrar la victoria del duque de Wellington en Vitoria contra los franceses el 21 de junio de 1813, por encargo de J. N. Mälzel. Desde un principio gozó del gusto del público por los cañonazos y sonidos onomatopéyicos que recrean el duelo entre las tropas en pugna, así como por las melodías con que identifica a cada bando. 

     

    Tchaikovsky: 1812 Overture

    Leonard Bernstein, New York Philharmonic Orchestra

    Sony, 1990

    La Obertura 1812, de Piotr Ilich Tchaikovsky (1840-1893), es una obra que goza de enorme fama y que es ampliamente aplaudida por el público. Esta obra, compuesta en 1880, evoca la heroica resistencia rusa frente al ejército de Napoleón Bonaparte en 1812. Para darle su carácter bélico y triunfal, el compositor ruso recurrió a una amplia orquestación, la introducción de campanas y el uso de cañones que deben dispararse al final de la obra. Dada su gran espectacularidad, esta obra es comúnmente interpretada en conciertos de difusión para nuevos públicos.


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    Antetitulos: 

    El cine es el circo de hoy, incluso si ya no es el espectáculo ni el distractor por antonomasia, pues la pantalla casera y la que se porta en la palma de la mano le hacen mucha competencia.

    Imagen de la película «Los Juegos del Hambre».
    Imagen de la película «Los Juegos del Hambre».
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    Para el realizador de origen griego Constantin Costa-Gavras, quien ha hecho del cine una herramienta de reflexión política, una película “no es una escuela; también es un espectáculo”. Sin embargo, en el llamado cine comercial predomina el espectáculo. Costa-Gavras “tiene fe en los hombres” y espera que, “así como van hoy al circo”, llegará el día en que “necesiten ver otras cosas”. A juzgar por lo que se puede apreciar en la cartelera comercial, ese día no ha llegado: el cine es el circo de hoy, incluso si ya no es el espectáculo ni el distractor por antonomasia, pues la pantalla casera y la que se porta en la palma de la mano le hacen mucha competencia.

    El cine, sin embargo, ha reflexionado sobre diferentes “circos”, en diferentes ámbitos, principalmente en la política y en la televisión. El cine clásico produjo numerosas películas de romanos en las que se exhibían los afanes del Estado para aletargar a la gente; algo similar puede verse en propuestas posteriores, que abordan la televisión como un circo a domicilio. Así lo sugiere The Truman Show: Historia de una vida (1998), escrita por Andrew Niccol y dirigida por Peter Weir, que denuncia el cinismo de los productores de TV y también critica al espectador: el ser humano, acaso el único ser de la creación que procura y celebra que lo “cuenteen”, que evade su circunstancia al seguir con avidez las circunstancias de vidas ajenas.

    No abundan las películas que critican al circo (algunas, incluso, al criticarlo lo emulan; algunas no son muy buenas). Son escasas, pero las hay…

     

    Ben-Hur (1959)

    William Wyler

    Las de “romanos” constituyen un subgénero que hoy vive en el olvido. Sin embargo, hace décadas dio carta de naturalidad al circo de la antigua Roma, con sus habituales Césares, guerreros y esclavos. Ridley Scott lo escenificó con virtud en Gladiador (2000), pero Ben-Hur sigue siendo el hito (del que hace poco se hizo un refrito). La escena de la carrera de cuadrigas sigue resultando un espectáculo aparte: montaje y cámara generan hondas emociones. En la sala oscura se da entonces una puesta en abismo: el cine es el circo moderno donde se ve el circo original.

     

    La muerte en directo (La mort en direct, 1980)

    Bertrand Tavernier

    En un futuro cercano no hay decesos por muerte natural. Hasta que aparece una mujer que padece un mal terminal. La televisión quiere dar cuenta de su proceso, pero ella se niega. Sin embargo, se contrata a un hombre cuyos ojos son una cámara y el show del título comienza. ¿Hay un espectáculo mayor —y una paradoja más funcional— que la muerte de alguien que nos resulta cercano y nos conmueve, pero en realidad no nos importa? Este asunto no es extraño al arte, que nos involucra en la suerte de seres ficcionales… y que puede ir de lo encomiable a lo mezquino.

     

    Escándalo en la Casa Blanca (Wag the Dog, 1997)

    Barry Levinson

    Barry Levinson ha explorado los mecanismos del poder en más de un ámbito. En esta cinta sigue a un presidente de Estados Unidos desacreditado por un escándalo. Para mejorar su imagen se crea entonces una guerra de la que ha de salir vencedor. Para el ciudadano estadounidense común, nos dice la cinta, la política es un espectáculo; y la pasión es proporcional a la intriga. Como sugiere Saul Bellow al inicio de su novela Ravelstein: “Cualquiera que quiera gobernar el país tiene que entretenerlo”. ¿Aun sin ingenio, como Mr. Trump, el campeón del exabrupto?

     

    Los Juegos del Hambre (The Hunger Games, 2012)

    Gary Ross

    El morbo de ingresar a la intimidad del otro —de sujetos a menudo anodinos y, necesariamente, exhibicionistas— explica en buena medida el éxito del reality show en tv. Crear una competencia es indispensable para aumentar la emoción. Así lo confirma Los juegos del hambre, que antes de transitar al cine fue un best seller. La historia se sustenta en la necesidad más básica, la supervivencia, y mediante una aventura predecible busca orientar a los jóvenes. Al final, el espectáculo es rutinario y la cinta emula lo que critica: lucra con el circo.

     

    La dictadura perfecta (2014)

    Luis Estrada

    Luis Estrada ha explorado y ha explotado dos aristas de la realidad mexicana que conviven en la connivencia: la televisión y la política. Aquí exhibe a un gobernador corrupto que, para limpiar su imagen, contrata a una corporación de la pantalla chica. La tv nacional no tiene empacho en funcionar como distractor, pues no sabe de ética: los políticos son una buena fuente de ingresos. Estrada se aleja de la sutileza y nos remite de forma burda a eventos conocidos. Apuesta por la parodia simplona, y el resultado es un mal chiste. ¿Como la realidad nacional?

     

    Para saber más

    ::Pan y circo: reportaje en video sobre el Mundial de Argentina.

    ::“Bread and Circuses. How We Are Distracted from Reality by Modern Media” (en inglés).

    ::“America’s Bread and Circus Society”  (en inglés).

    ::Cine distópico, pan y circo: un dossier.


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  • 12/31/17--22:30: Lejos de nuestro alcance
  • Antetitulos: 

    Un simple mortal que busca tomar una decisión informada utilizando la ciencia como herramienta, lo tiene muy difícil. Pero, ¿qué razón más básica de ser tiene la ciencia, si no ayudarnos a ser racionales? 

    Es más probable encontrar un diamante en un pesero que a cualquier fulano leyendo una revista científica en el mismo lugar. La rareza del evento no se explica porque la ciencia sea interesante sólo para ciertos especímenes humanos, sino porque su libre y fácil acceso está colmado de obstáculos. Y una consecuencia de esto ha sido que la comunicación imprecisa de la ciencia provoca deshonrosos resultados y, en ocasiones, graves consecuencias.

    Tomemos, por ejemplo, la aseveración que se hizo famosa a final de los años noventa: “Se demostró que existe una relación entre las vacunas y el autismo”. Hoy se sabe que el experimento en el que se basaba la interpretación tuvo un mal diseño y, aunque el artículo fue posteriormente retirado y su autor se retractó, su publicación no dejó de impactar directamente en la decisión de muchos padres de no vacunar a sus hijos, lo que trajo graves consecuencias para la salud pública mundial. Es fácil caer en la crítica a los padres que no vacunaron; sin embargo, lo cierto es que una persona que quiera tomar una decisión con base en información científica deberá enfrentar varias dificultades.

    Primero, desentrañar los detalles de la ciencia es prohibitivamente caro, no sólo para los simples mortales, sino incluso para los mismos científicos. Las revistas científicas siguen siendo (como lo han sido desde el siglo XVII) el principal medio para diseminar el último grito del conocimiento entre la comunidad; tener fácil acceso a la información de primera mano es vital y el costo para lograrlo es alto. Por ejemplo, para tener una amplia perspectiva del estado de la cuestión que se investiga, no sólo basta con acceder a una revista, sino que hace falta revisar decenas de artículos provenientes de diversas ediciones (la suscripción a un journal científico va desde los mil 500 hasta los 16 mil pesos y, en caso de que no se tenga la suscripción, descargar un solo artículo cuesta en promedio 700 pesos). Por esto, es costumbre que un científico activo pida a colegas de otras instituciones compartir papers o, cada vez más a menudo, que use la plataforma Sci-Hub (una especie de Pirate Bay de la ciencia) para descargar ilegalmenteestos artículos.

    Al costo hay que sumar las barreras del lenguaje, pues cualquier avance importante se publica principalmente en inglés. Además, las jergas académica y científica suelen representar un reto para interpretarla, pues se destina a un público muy selecto, que ha sido especialmente entrenado para entenderla y replicarla. Finalmente, en muchas ocasiones los artículos concluyen con datos estadísticos que no son suficientes para tomar una decisión, por lo que se necesita leer más y continuar el ciclo, mientras que otras veces, los papers sólo enseñan tendencias y utilizan modelos controlados (por ejemplo, ratones o moscas) para poder estudiar sistemas y entender resultados, y claro está que un modelo de un ratón dista mucho del de un humano. Muchos no se atreven a hacer conclusiones con esta información.

    Un simple mortal que busca tomar una decisión informada utilizando la ciencia como herramienta, lo tiene muy difícil. Pero, ¿qué razón más básica de ser tiene la ciencia, si no ayudarnos a ser racionales? Somos vulnerables al no poder debatir aseveraciones como la del autismo cuando las referencias clave de las que proviene la mala interpretación están lejos de nuestro alcance. Los medios masivos o las redes sociales usan recursos emocionales para atraer la atención del lector y cumplir sus propios objetivos, y fácilmente caemos víctimas del sensacionalismo. Enseñar a los jóvenes y a los adultos a distinguir la verdadera ciencia de la pseudociencia, y promover de forma activa las herramientas de fácil acceso, los medios claros y concisos que puedan ayudar a las personas a tomar decisiones racionales, es crucial para la evolución hacia una ciencia más democrática. m.


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  • 12/31/17--22:30: Contigo, pan y cebolla
  • Antetitulos: 

    Un pan bien hecho no tendría por qué hacer daño, ya que ofrece una porción equilibrada de proteínas, glúcidos de absorción lenta y fibra. En los tiempos que corren, los ingredientes usados para su fabricación lo vuelven un enemigo público

    Protagonista en cientos de refranes, deseado en toda mesa, cargado de simbolismos y reinterpretado por muchas culturas en el planeta, el pan no pasa de moda.

    Harina, agua y calor: es todo lo que se necesita para elaborar pan. Así de simple. Se trata de un alimento casi universal, y su simpleza va en proporción inversa a la complejidad de la naturaleza de su preparación. Se obtiene de harinas de cereales, es el resultado de técnicas complejas, y adquiere miles de formas. Es versátil, útil, nutritivo, pero, sobre todo, discreto. Es todo y nada al mismo tiempo, y sin fermentación no existiría: ésta se la debemos a los egipcios que la descubrieron por accidente al ver lo que sucedía con la masa de mijo y cebada que cocían sobre piedras calientes, cuando sobró y, tiempo después, había crecido. Dice Lionel Poilâne que “el acto de realizar y guiar la fermentación es la tarea más elevada del oficio del panadero, su verdadera nobleza”, porque requiere destreza y conocimiento, además de habilidad para sortear la variedad de azares “que puede experimentar la vida biológica”. La fermentación debe tener su tiempo justo, si es poco, el pan no “madura”, el resultado será poco suave; si es mucho, se malogra, pierde elasticidad, sabor y tamaño y se deforma; si, por el contrario, los minutos transcurridos en esta etapa son los indicados, le dará al pan ligereza, suavidad, aroma y sabor.

    Un pan bien hecho no tendría por qué hacer daño, ya que ofrece una porción equilibrada de proteínas, glúcidos de absorción lenta y fibra. En los tiempos que corren, los ingredientes usados para su fabricación lo vuelven un enemigo público: contiene gluten, azúcares y casi nada de fibra.

     

    El trigo milenario

    La harina de trigo no es el problema, aunque contenga gluten (que sólo hace daño a las personas celíacas). El asunto es el proceso de refinamiento. Procure el pan de harina integral entera, o trate de usarla en casa. La mayoría de las que venden en el mercado son mezclas de harina blanca refinada y salvado. La integral debe conservar la cubierta exterior del grano de trigo (o salvado) y el germen; ambos contienen fibra, ácidos grasos esenciales, minerales, vitaminas del complejo B y hierro. A la versión refinada se le retira la fibra y se somete a procesos de blanqueamiento.

     

    El secreto está en el fermento

    El que las piezas de pan salado, sean de miga gruesa, con grandes burbujas de aire en su interior y costra crujiente, mucho depende de su proceso de fermentación y de la levadura. Las mejores incluyen las llamadas masas madre, que son fermentos naturales hechos sólo con harina y agua. Según el tipo de pan que usted desee comer, es la masa madre que usará; cada una aporta características distintas, acidez, aroma, textura. Si desea hornear en su casa, le recomiendo hacer masa madre con cerveza, para sumarle más variedad de aromas y sabores.

     

    A meter las manos en la masa

    Quienes sueñan con sacar del horno de su casa una hogaza de granos y gozarlo todavía humeante, encontrarán en el libro Pan casero una buena guía para reproducir alguna de sus recetas. Contiene imágenes paso a paso de la mayoría de las opciones. Iban Yarza (1974) es vasco, periodista y traductor, y fue en Inglaterra donde comenzó su romance con el pan; después escribió blogs, ha publicado tutoriales e imparte cursos de panadería. La apuesta de Yarza es hacer pan con levadura natural preparada por uno mismo con masas fermentadas.

     

    El santo patrono de los panaderos

    San Honorato, conocido como el “glorioso que horneaba los panes de dos en dos”. Cuenta en el Costumari català, el libro de las costumbres catalanas, de Joan Amades, que se trataba de un obispo que se retiró a una ermita lejana en la montaña. Oraba, meditaba y se entretenía haciendo pan. Se lo daba a un hombre pobre que lo repartía en los poblados cercanos. Honorato era hijo de un molinero y desde niño aprendió el oficio. Se le celebra el 16 de mayo, día en que los panaderos no pueden amasar para no agraviarlo.

     

    Croissant, de los más extendidos

    En el mundo encontramos miles de especialidades panaderas, pero una de las más famosas es la del croissant. Su lugar de origen es Viena. Es complejo porque además de contener huevo en su fórmula base, se empasta con mantequilla a manera de hojaldre: cada doblez permite a la grasa formar hojas. Cuentan que en 1683, luego de sobrevivir a un ataque turco, Juan III Sobieski pidió un pan que inmortalizara el suceso, de tal modo que los panaderos formaron un cuerno (Hörnchen en alemán), simulando el creciente de la bandera turca. Fue María Antonieta quien lo llevó a Francia. m.

     

    Para saber más

    :: El Amasadero, blog de primeros auxilios para el panadero casero: blog.elamasadero.com

    :: Pan casero. Recetas, técnicas y trucos para hacer pan en casa de manera sencilla, de Iban Yarza. Ediciones Larousse.

    :: El aprendiz de panadero, de Peter Reinhart. RBA, 2006.

    :: El libro del amante del pan, de Lionel Poilâne. El Cuerno de la Abundancia.

    :: Dough, película de John Goldschmidt (Reino Unido, 2015). Comedia en la que un viejo panadero judío recibe la ayuda de un joven para reavivar a su clientela.


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    Antetitulos: 

    Para que un espacio público sea exitoso debe cumplir dos requisitos: uno es la democratización del espacio, el otro es que se vuelva multifuncional

    Vista panorámica de Central Park, en Nueva York
    Vista panorámica de Central Park, en Nueva York

    Para que un espacio público sea exitoso (ya sea un parque, una plaza pública, una plazoleta, un pequeño jardín o un mercado) debe cumplir con ciertos requisitos: uno es la democratización del espacio; es decir, que personas de cualquier religión, condición cultural o estrato socioeconómico se unan y convivan en un mismo sitio. El otro es que se vuelva multifuncional. Por ejemplo, el mercado no sólo funciona como lugar de intercambio comercial, también sirve para que las interacciones humanas se desenvuelvan y para que se cree un espacio de identidad en la comunidad.

    Dentro de las actividades multifuncionales están también las deportivas, las culturales y las de entretenimiento. Algunos megaproyectos pretenden crear o remodelar espacios para que esto último se desarrolle. A menudo estos intentos fracasan, pues las condiciones de apropiación no están creadas. O, si lo estaban, terminan por fracturarse en el rediseño y, por tanto, la identidad se pierde.

    Al no existir espacios adecuados para la presentación de espectáculos públicos gratuitos se tiende a improvisar. Se trasladan a lugares cívicos o se cierran vialidades alrededor de supuestos hitos para el aplauso inmediato. La generación de identidad nunca termina por germinar y la verdadera creación de espacio público queda excluida.

    Cuando existe un verdadero proceso de identidad, se desarrollan espacios públicos multifuncionales y exitosos.

     

    Central Park

    Ocho veces más grande que Ciudad del Vaticano, Central Park comenzó a planearse a partir de la mitad del siglo XIX. Aunque tuvo épocas de descuido, en la década de los sesenta se reactivó y comenzó a vivir sus años más políticos y culturales. Actualmente cuenta con lagunas artificiales y espacios para practicar deportes, y es sede del festival teatral Shakespeare in the Park. Cada verano se presenta la filarmónica de Nueva York y hay festivales que incluyen danza, cine y conciertos.

    ::Teatro Delacorte en Central Park.

    ::Central Park Tour.

    ::Paseos de domingo por Central Park.

     

    Parque Yoyogi

    Yoyogi se crea en el año 1967 a un costado del santuario de Meiji, en la ciudad de Tokio. Los japoneses realizan ahí actividades tan diversas como jugar bádminton, leer o comer al aire libre. Tiene una particularidad que lo distingue de otros parques o espacios públicos: cada domingo es ocupado por grupos de rockabilly japoneses. Los asistentes bailan al ritmo del rock and roll y visten como en la década de los cincuenta. También se exhiben coches de aquella época.

    ::Parque Yoyogi en Tokio.

    ::Tokyo Rockabilly Club.

     

    Parque Yarkon

    Seis jardines (uno dedicado a los soldados caídos), instalaciones deportivas, un parque acuático, jardines botánicos, un aviario y lagos artificiales conviven dentro del parque Yarkon, en la ciudad de Tel Aviv. Además, cuenta con dos salas de concierto al aire libre. Abrió sus puertas en 1974, pero su planeación comenzó años atrás. Es el parque más grande en Israel. Se han presentado ahí Michael Jackson, Joe Cocker, Ozzy Osbourne, Paul McCartney y los Rolling Stones.

    ::10 cosas por hacer en el Parque Yarkon de Tel Aviv.

    ::Parque Yarkon de Tel Aviv.

     

    Mercados en Clave de Sol

    En 2014 arrancó en Madrid, España, el programa Mercados en Clave de Sol. Se promocionaban los mercados más emblemáticos de la capital española por medio de conciertos que incluían ópera, zarzuela y canción lírica. No sólo se buscaba que la gente regresara a los mercados, también se pretendía renovar la vida en los barrios antiguos, y regenerar la actividad comercial en estos espacios era fundamental para ellos. Además hubo jornadas gastronómicas y una modernización y adecuación de estos mercados tradicionales.

    ::Mercados en Clave de Sol.

    ::Mercados de Madrid: mucho más que comercio.

     

    Picnic nocturno

    Para promover la seguridad ciudadana en los espacios públicos, la apropiación de estos lugares, la conversación y las relaciones humanas, surge en Rosario, Argentina, el proyecto Picnic Nocturno, a inicios de 2017. En su primera edición se reunió a más de 50 mil personas. Se busca causar la menor molestia a los vecinos, por lo que la música que se presenta en estos picnics sólo es para ambientar y acompañar a los visitantes. No hay un parque fijo y se tiene un programa de limpieza estricto para no dañar al lugar que reciba el evento.

    ::Picnics nocturnos en Rosario.

    ::Picnic Nocturno: una experiencia colectiva de ocupación de espacios públicos en Rosario.


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  • 01/05/18--09:27: Nos quisieron engañar…
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    Ante el sufrimiento de las víctimas no cabe el lenguaje políticamente correcto. Es desde el lenguaje de la indignación, desde el lenguaje del espíritu, que las palabras salen de las entrañas, cargadas de solidaridad

    Imagen durante una manifestación. Foto: buzonxalapa.com
    Imagen durante una manifestación. Foto: buzonxalapa.com

    Estábamos en la avenida principal de la ciudad. La marcha la encabezaban los papás de los alumnos. Para nosotros era muy importante saber que ellos estaban ahí, porque la razón de nuestra presencia eran ellos, los que nadie sabe dónde están, y también nosotros. Una parte de la prensa pregonaba una noticia: “Los quemaron en el basurero”. Pero algo dentro de nosotros intuía una mentira. Y es que ese algo nos movilizó, nos convocó y nos hizo una sola voz: “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”.

    Más allá de la demagogia de la complejidad, del enredo de argumentos e imágenes fabricados, dentro de nosotros había una certeza: los desparecieron. Ese algo dentro de nosotros, que se manifestaba como indignación en nuestro cuerpo, nos hizo nombrar lo evidente, lo que es real para nosotros, “no estamos dispuestos a seguir viviendo como si la desaparición forzada no existiera, nos están asesinando y algo queremos hacer”.

    Ante el sufrimiento de las víctimas no cabe el lenguaje políticamente correcto. Es desde el lenguaje de la indignación, desde el lenguaje del espíritu, que las palabras salen de las entrañas, cargadas de solidaridad.

    Fue ahí, frente a rostros concretos, que marchamos. Los pies de la esperanza nos movilizaron. No estábamos dispuestos a dejarnos secuestrar por la indiferencia, la impunidad y la violencia. Había algo más grande que no se nombraba, pero que sentíamos. Una fuerza que está más allá de nuestra vulnerabilidad nos recordó que todos somos iguales: esa fuerza a la que llaman misericordia. Sentir con el otro, sentir a través del otro, y, desde ahí, nos reconocimos como miembros de una sola colectividad.

    La misericordia nos dio palabras para nombrar lo posible: “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”. Y es que el amor no puede negar la vida, al contrario, la afirma; el amor es poeta porque es capaz de anunciar una nueva realidad que, aunque no se ve a simple vista, sabe que está ahí, creando otros modos de ser de lo social. El amor se da cuenta del pan y circo mediático que se presenta con pretensiones de absolutez y lo relativiza.

    Por eso estamos aquí, porque nos quisieron engañar, pero no pudieron. Aquí estamos, y seguiremos estando, porque es el Espíritu quien nos vivifica. Advertimos una fuerza que nace de lo alto, que nos impregna de humildad y nos recrea. Un Espíritu que, la memoria nos recuerda, ha derrotado muchas veces la mentira.

    Nos quisieron engañar, pero nos ayudaron a parir la verdad del corazón: queremos ser mejores seres humanos, nos queremos implicar en transformar la realidad de muerte y destrucción. Si no, ¿qué sentido tiene vivir? Algo podemos hacer, algo podemos aportar. Tal vez seguiremos marchando, tal vez seguiremos anunciando otra realidad; lo cierto es que el querer profundo nos anuncia una nueva oportunidad; la gramática del querer, el lenguaje del amor, nos llena el pensamiento y nos abre caminos: “¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!”. m.