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    Antetitulos: 
    Cuando los colectivos de familias de desaparecidos comenzaron las búsquedas de fosas, la tierra comenzó a escupir cadáveres. Sin embargo, algunos padres y algunas madres tenían la inquietud de realizar búsquedas en vida, pues creen que existe la misma probabilidad de que sus seres queridos estén vivos que muertos. Con esta consigna recorrieron hace unas semanas una parte del norte del país.

    Caravana Internacional de Búsqueda en Vida de Desaparecidos

    Allende sigue siendo una cicatriz de la guerra en México. Los vestigios del horror siguen intactos: en las calles principales se ven 46 casas quemadas, muros y techos destruidos, restos de objetos achicharrados, casonas abandonadas con maleza crecida, ropa regada y enlodada, una mecedora de juguete, vidrios perforados por balazos…

    Este pueblo ardió entre el 18 y el 21 de marzo de 2011, cuando los Zetas se llevaron a decenas de personas y quemaron sus viviendas. La situación continuó por meses en la región: se estima que desaparecieron entre 35 y 300 personas, dependiendo la versión.[1] A seis años, el escombro sigue donde mismo, como un recordatorio permanente de los días de infierno.

    Cuando esto ocurrió, Olga Saucedo no se preocupó, pensó que nada les podía pasar. En diciembre de 2011 recibió la noticia de que se habían llevado a su hija Adanarys, de 22 años, a su yerno y a cinco familiares de éste. A todos los sacaron de madrugada de la casa donde vivían en Piedras Negras. Olga fue de inmediato por sus nietos: uno de 15 días de nacido y otro de dos años de edad. Se salvaron porque esa noche durmieron con su abuelo. Comenzó la búsqueda pero con dificultades, ya que ella trabajaba y el niño no quería tomar biberón. A los tres meses renunció a su trabajo, su padre y su familia la apoyaron económicamente y se dedicó de lleno a buscar a Adanarys.

    Calle del municipio de Allende, Coahuila Fotos: Alejandra Guillén

    Olga relata su historia en el trayecto de Saltillo a Monclova de la Caravana Internacional de Búsqueda en Vida de Desaparecidos, que se realizó del 12 al 22 de mayo en Coahuila. Ella en realidad ya no busca a su hija. En 2016, la Fiscalía de Coahuila la mandó llamar para decirle que habían encontrado al hombre que la mató. El asesino reconoció la foto de Adanarys porque ésta le había rogado que no la matara, pues tenía dos hijos pequeñitos. Él le respondió que era su vida o la de ella. Ese mismo día los mató y llevó los cuerpos a la cárcel de Piedras Negras. Doña Olga es de voz suavecita, sonriente, menudita, y cierra los ojos cuando cuenta que no quiso escuchar el nombre del sujeto ni conocer más detalles de lo que le hicieron a Adanarys.[2]“Todo está en mi expediente, pero no quiero saber nada de él. Esa persona me arrancó parte de mi ser, a mi hija que apenas empezaba a vivir, que no le hacía daño a nadie, sólo estaba en el momento equivocado. Él contó que ahí incineraban a toda la gente que desaparecían; hasta ese momento supe que en el Centro de Reinserción Social hacían eso. De corazón yo ya lo perdoné, no quiero tener odio en mi corazón ni que mis hijos lo sepan, quiero que crezcan sanos de mente y de corazón, no quiero que chiquitos sepan cómo mataron a sus papás”.[3]

    Cuando dice “mis hijos” se refiere a sus dos nietos, de quienes quedó a cargo. Los dos la llaman mamá, aunque la mayor sí recuerda a Adanarys y a su papá. Cuando la Caravana pasó por Allende, los dos niños se incorporaron a la misa y a la marcha con una playera con la foto de sus padres. También acudieron familias de desaparecidos aquella primavera de 2011. Con las pancartas trataban de cubrir su rostro, aún con el miedo guardado en el rostro y con ataques de llanto. Al paso de la marcha, la gente de los negocios se ocultaba detrás del cristal, cerraba las puertas. Caminaron frente al teatro y el cine en ruinas, casas abandonadas, balaceadas. Sin embargo, fue un trayecto crucial para romper el silencio y sembrar la semilla de buscar a los desaparecidos de manera colectiva.

    Olga organizó el hospedaje y la alimentación en Allende. Y sigue participando en las caravanas porque, dice, “aunque ya sé qué pasó con mi hija, busco a Adanarys en cada mujer desaparecida”.       

    Caravana Internacional de Búsqueda en Vida de Desaparecidos

    El germen de la búsqueda en vida

    Cuando los colectivos de familias de desaparecidos comenzaron las búsquedas de fosas,[4] la tierra comenzó a escupir cadáveres, huesos y cenizas, y a gritar el horror que en ella se ha sepultado. Sin embargo, algunos padres y algunas madres tenían la inquietud de realizar búsquedas en vida, pues creen que existe la misma probabilidad de que sus seres queridos estén vivos que muertos. Julio Sánchez Pasillas era uno de los más inquietos. Desde hace cinco años sigue las pistas de su güerita, su hija Tania Sánchez Aranda, de 22 años, que desapareció en Coahuila. Sospecha que puede estar en redes de trata con fines sexuales.

    La idea de buscar en vida fue madurando entre integrantes de la Red de Enlaces Nacionales y de la Brigada Nacional de Búsqueda de Desaparecidos. Don Julio Sánchez y Sandra Luz Román Jaime lograron concretar la Caravana Internacional de Búsqueda en Vida, que originalmente era para rastrear mujeres pero luego se amplió a todos los desaparecidos. Se eligió que el recorrido fuera por Coahuila porque las madres de centroamericanos querían ir a territorios fronterizos de paso de migrantes, aunque al final no pudieron llegar a México por falta de visa y de dinero.

    La caravana partió el 12 de mayo de Torreón, donde se reunieron familias de 25 ciudades de doce estados como Veracruz, Michoacán, Morelos, Coahuila, Guerrero, Nuevo León, Tamaulipas, Oaxaca y Querétaro. De ahí continuaron su camino hacia Saltillo, Allende y Piedras Negras, donde concluyeron el 22 de mayo. La búsqueda consistió en visitar cárceles y mostrarles las fotos de desaparecidos, revisar imágenes de cadáveres no identificados de los Servicios Médicos Forenses y fotos de trabajadoras sexuales que resguardan los centros de regulación sanitaria, visitas a escuelas y marchas en cada ciudad. En ese andar detectaron 22 casos de posibles positivos, que los ministerios públicos ya están investigando para ver si coinciden con alguna persona desaparecida.

    Entre esos posibles positivos está la hija de Sandra Luz Román. Hace un mes acudió al Centro de Readaptación Social de Saltillo, donde una interna le dijo que conocía a su hija, Ivette Melissa Flores Román, que estaba viva y tenía gemelos. “Son dos coincidencias que me hacen pensar que es real. Ella desapareció el 24 de octubre del 2012 en Iguala, Guerrero”.

    Don Julio considera que el balance de la caravana superó sus expectativas, para empezar porque en Allende no se había realizado ninguna marcha desde 2011 y “eso tuvo su efecto para que más gente se animara a salir a las calles y a acercarse con nosotros para contarnos de sus desaparecidos. Sinceramente no teníamos esperanza de encontrar nada, porque es más fácil la búsqueda en fosas, siempre encontramos algo. Y en esta caravana encontramos 22 posibles positivos, olvídate, es excelente para nosotros”.

    Aunque él tiene años realizando la búsqueda en vida, considera que caminar en colectivo abre más puertas “y las autoridades no tienen pretexto para tener tácticas dilatorias”, además de que entre todos pueden observar mejor y tener presentes más caras de desaparecidos.

    Caravana Internacional de Búsqueda en Vida de Desaparecidos

    Encontrar se hace al andar

    A la Caravana Internacional se registraron padres y madres especializados en búsquedas terrestres de fosas o “centros de exterminio”, como los nombran principalmente integrantes de los colectivos de Coahuila y Veracruz que han localizado ranchos, pozos y terrenos repletos de restos óseos incinerados donde se quemó a decenas o tal vez a cientos de personas —cifra que tal vez nunca se sabrá porque de pocas piezas se puede extraer ADN que sirva para la identificación—.

    María de la Luz es de Torreón y tiene ya afinados sus métodos de búsqueda. Su hija Claribel Lamas López desapareció cuando tenía 17 años de edad, en la ciudad de Torreón, el 13 de agosto de 2008. Lucy comenzó a buscar desde que notó que su hija se había llevado su ropa. “Sentí el cuarto limpio, lo sentí solo, entonces empezó mi desesperación, porque sabía que se había ido con una amiga que conoció en la disco”. Entonces comenzó a investigar en sitios de taxis, centrales camioneras, bares, antros, puntos de parada de traileros, en las calles de Monterrey, Saltillo y otras ciudades. Abandonó su negocio y usó las tarjetas de crédito hasta que pudo para trasladarse de un lugar a otro, pero el dinero se acabó y comenzó a cargar bolsas con clavos de olor para espantar el hambre, porque las caminatas eran de todo el día y no tenía dinero para comer en la calle.

    María de la Luz conoció a Silvia Ortiz, del Grupo VIDA, quien, al ver que Los Otros Desaparecidos de Iguala salieron a buscar fosas en 2014, propuso hacer lo mismo en Coahuila. Con la propuesta de Silvia, la señora Lucy recordó que en 2010 su hermano tenía ganado por el ejido Patrocinio y le contó que se escuchaban lamentos. Comenzó a ir vestida como si fuera campesina, con sombrero, paliacate, un palo y un garrafón de agua a la espalda. Los chiveros le ayudaron a dar con los sitios donde había tambos, cenizas, restos de huesos enterrados por doquier, zapatos, ropa… Lucy recuerda que su hermano llegó a ver catorce tambos, y un chivero le dijo que él llegó a ver de 80 a 90 tambos donde quemaban a la gente.

    Caravana Internacional de Búsqueda en Vida de Desaparecidos

    —¿Entonces hubo cientos de muertos? —le preguntó Lucy.

    —Son miles señora, diario pasaban las camionetas con gente amarrada atrás, así hasta empalmados como animales, de día, el sol estaba altito —le respondió el hombre.

    —¿Y los tambos?

    —Se los llevaron pa’l kilo, pero allá hay dos —dijo el señor y la llevó a donde éstos se encontraban.

    Lucy recuerda que los primeros días de búsqueda se ponían mal. “Es muy doloroso, pero siempre iba con esto que decía, les damos paz a otras familias, porque creo que la mía está viva; es esa mentalidad, pero no creas que de dientes para afuera, porque no sabías el dolor que sentía”.

    En los centros de control sanitario y al ver las fotos de los cuerpos no identificados, Lucy era una de las más atentas, siempre señalaba que alguna mujer podía ser su hija o alguna otra joven desaparecida.

    Las búsquedas no son nada sencillas, sobre todo porque en Coahuila hubo una especialización en desaparecer a los desaparecidos. La Fiscalía del Estado aclara, a través de una solicitud de información, que en Coahuila no hay fosas, sino 35 “centros de inhumación clandestina”. El término incluye los sitios en donde se incineraban los cadáveres y en los que se enterraban los restos calcinados Don Julio dice que el patrón recurrente era usar tambos agujereados con talache, donde metían a la gente y la quemaban con diésel y gasolina. Alrededor ponían una llanta de tráiler para contener el fuego y en hoyos de 40 por 40 centímetros de hondo vaciaban los restos quemados.

    Las búsquedas cada vez son más especializadas. Son decenas de hombres y mujeres expertos en detectar fosas y hasta personas que pudieran estar esclavizadas. El sueño de don Julio es que en cada rincón del país la gente salga a liberar a quienes están esclavizados por empresas del crimen organizado (en narcolaboratorios o plantíos, como sicarios o halcones, en redes de trata con fines sexuales o como mujeres para los criminales), a encontrar fosas, o de perdida que manden de manera anónima toda la información que pueda ayudar a localizar a los miles de desaparecidos. m.


    [1] Para abundar más sobre lo ocurrido, ver “La venganza de los Zetas en Allende, la masacre que no conocimos”, publicada por Javier Garza el 10 de octubre de 2016 en el diario El País.

    [2] Aunque no hubo tiempo de consultar el expediente, la versión fue confirmada por un ministerio público que acompañó la Caravana Internacional de Búsqueda en Vida.  

    [3] De acuerdo con la nota “Penal de Piedras Negras funcionaba como matadero de los Zetas”, publicada en la agencia APRO de Proceso, Rodrigo Humberto Uribe Tapa, empresario y presunto operador de los Zetas confesó que el penal de Piedras Negras, Coahuila, lo usaban como “matadero”, ya que ahí tenían un gran horno crematorio que operó entre 2009 y 2011, periodo en el que gobernaba Humberto Moreira.

    [4] El grupo Los Otros Desaparecidos de Iguala comenzó a caminar los cerros de Iguala donde se encontraron fosas. Colectivos de otros estados replicaron las búsquedas e incluso se conformó la Brigada Nacional de Búsqueda de Desaparecidos, que en 2016 visitó Veracruz y a principios de 2017 fue a Sinaloa. Sin embargo, el Colectivo Tijuana ya tenía experiencia en búsqueda, pues gracias a sus investigaciones localizaron en 2009 los predios donde Santiago Meza, conocido como El Pozolero, donde confesó que desintegró a al menos 300 cuerpos. 


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  • 05/31/17--22:30: Cuidado que se retribuye
  • Antetitulos: 

    Dejar nuestro espacio en manos de políticos corruptos o incompetentes y de desarrolladores mezquinos nos acarrea problemas de grandes magnitudes. Cuando los ciudadanos están al pendiente o regresan la atención a su ciudad, ésta se les retribuye en calidad de vida.

    Imagen aérea de Saint Miquel-Les Tries, en España.
    Imagen aérea de Saint Miquel-Les Tries, en España.

    Existe un concepto en Economía denominado la tragedia de los bienes comunes: donde un recurso es explotado por una sociedad y nadie se hace responsable de su cuidado, entonces dicho recurso deja de existir o de funcionar. Podemos pensar en la ciudad como un gran bien común, pues nos servimos de ella para desempeñar las funciones básicas del ser humano en una urbe que, según la Carta de Atenas, son cuatro: habitar, trabajar, recrearse y circular.

    En ocasiones, estas cuatro funciones nos absorben en exceso y dejamos de prestar atención a nuestro(s) entorno(s) (manzana, barrio, distrito, urbe). La ciudad, entonces, se convierte en algo que padecemos; además, queda a merced de intereses económicos predatorios. Dejar nuestro espacio en manos de políticos corruptos o incompetentes y de desarrolladores mezquinos nos acarrea problemas de grandes magnitudes: daños al paisaje, a las áreas verdes, gentrificación, privilegios para unos pocos en cuanto a servicios, equipamiento e infraestructura (vialidades para el vehículo particular, preferencias en la distribución de agua potable, escasez de escuelas, clínicas, hospitales, etcétera). Es decir, la planeación urbana, como tal, se vuelve inexistente.

    Cuando los ciudadanos están al pendiente o regresan la atención a su ciudad, ésta se les retribuye en calidad de vida.

     

    Rescate del río Erren

    Víctima de los desechos de los habitantes, pero sobre todo de las industrias cercanas a su margen, el Erren fue incapaz de albergar vida silvestre y se convirtió en el río más contaminado de Taiwán. Desde los años setenta se le había dado la espalda, hasta que, en 2007, comunidad (cerca de 17 mil habitantes) y gobierno se coordinaron para revertir la situación. Les llevó nueve años hacerlo. Parte de los logros es la regeneración de humedales, manglares, vidas silvestre y vegetal nativas, como es el caso del bambú. Además, los habitantes se han convertido en los guardianes permanentes de este ecosistema. 

     

    Barrio Yungay

    Yungay es el primer barrio planificado de Santiago de Chile. Sus construcciones datan de los siglos XVIII al XIX. Los habitantes crearon en 2009 una asociación llamada Vecinos por la Defensa del Barrio Yungay, con el fin de conservar este patrimonio y alejarlo de prácticas de gentrificación o potencialmente dañinas para el patrimonio edificado. Lograron que se consolidara como zona típica, de modo que el barrio debe mantenerse intacto. A pesar de eso, los intereses económicos merodean la zona, por lo que los vecinos están en permanente estado de alerta.

     

    Caminos de San Roque

    Un caso similar al chileno es el de un barrio en el corazón de Quito que se ha ido modificando con el paso de los años y ha perdido parte de sus vestigios arquitectónicos. Como un ejercicio de mirar al pasado surge la organización Guardianes del Patrimonio, que cuenta la historia del lugar por medio del City Tour Caminos de San Roque. El objetivo es que habitantes del barrio, comerciantes, vecinos de Quito y turistas conozcan las memorias del sitio, para así crear empatía y evitar que se siga degenerando y perdiendo su identidad.

     

    Veedurías colombianas

    Luego de la enorme crisis social a la que se enfrentó Colombia a finales de los años ochenta, organizaciones ciudadanas formularon un concepto para mantener vigilada la gestión pública. Se mantienen en observación el gasto público y las obras públicas, así como las empresas estatales y privadas que se contratan, cuyo desempeño se evalúa. Asimismo, se efectúan auditorías a los sectores de Salud, Educación, Prestación de servicios, Medio ambiente y Obras públicas. Existen cerca de 500 veedurías; cualquier interesado puede ser un veedor y no se persigue un salario por hacerlo. 

     

    Saint Miquel-Les Tries

    Luego de presionar durante un prolongado periodo a su gobierno para obtener mejoras urbanísticas en sus espacios públicos y en viviendas patrimoniales, los vecinos de Saint Miquel-Les Tries, en Olot, una comunidad de Girona, España, fueron escuchados. Un grupo de arquitectos trabajó con los habitantes, pero fueron estos últimos los que señalaron dónde hacían falta las mejoras según su grado de urgencia. Se mejoraron los espacios verdes, las ciclovías y la seguridad del peatón y se activaron equipamientos culturales y educativos.


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    Antetitulos: 

    El flujo de información es directa o indirectamente responsable de lo que podría describirse como crisis existencial de sentido, pero hay cosas que podemos hacer para acotar el daño

    El llamado multitasking afecta la capacidad del cerebro para procesar la información que recibe
    El llamado multitasking afecta la capacidad del cerebro para procesar la información que recibe

    En la era digital parece que estamos sometidos a un constante bombardeo de distracciones, y eso puede terminar por marear. Hay quienes dicen que la nuestra es la época de la distracción, en la que el ritmo frenético del cambio tecnológico hace que sea difícil, si no imposible, enfocarse y concentrarse. También es frecuente la afirmación acerca de que nuestra capacidad de atención se ve amenazada constantemente por la producción y el flujo de información. La ansiedad por estar informado (Wurman, 1989) es a menudo enunciada con la expresión “sobrecarga de información”, como el estado normal de las cosas de la vida en el siglo XXI.

    Aunque el mayor acceso a la información proporcionada por la tecnología moderna probablemente ayude a lograr un desarrollo sostenible porque la gente será capaz de comprender mejor la amplitud y el alcance de las dificultades que enfrenta el mundo, también es probable que tal acceso exacerbe el problema de la sobrecarga de información.

    En las sociedades occidentales, los temores acerca de dicha sobrecarga se articulan a menudo como diagnósticos médicos. Conceptos como “síndrome de la fatiga de la información”, por ejemplo, capturan la sensibilidad de un malestar cultural. El síntoma principal es la falta de concentración, que al parecer es el resultado de la sobrecarga de la memoria de corto plazo. Otra variante de este malestar en la cultura es “la atención parcial continua” (Mikics, 2013). Se cree que el multitasking—hacer varias cosas a la vez, por ejemplo, leer tu correo electrónico, revisar tus redes sociales mientras hablas con alguien— provoca aumento en la producción de cortisol y adrenalina, lo que puede sobreestimular el cerebro y causar confusión mental y pensamientos revueltos. Otros estudios han demostrado también que el multitasking impide que el cerebro absorba información y que la gente que por lo regular hace varias cosas a la vez es la que más llega a ignorar información relevante. Según Dave Crenshaw, el daño es causado por lo que él llama “el coste del cambio”: el tiempo necesario para cambiar de una tarea y enfocarse en otra.

    La capacidad de la gente para procesar la información es limitada y hace falta considerar tales limitaciones cuando pensamos en soluciones. En el ámbito corporativo se piensan soluciones tales como establecer más comunicaciones unilaterales o entregas de información más directas y personalizadas. Para lidiar con la sobrecarga de información, las fuentes confiables pueden también llamar la atención de la gente, pero, a largo plazo, los cambios duraderos dependen de las actitudes que eligen adoptar las personas. El flujo de información es directa o indirectamente responsable de lo que podría describirse como crisis existencial de sentido, pero hay cosas que podemos hacer para acotar el daño, empezando con un poco de aceptación de las propias capacidades. Uno tiene que estar en paz con el hecho de que el día tiene sólo 24 horas y somos personas sin superpoderes. Entender sus limitaciones y estar bien con eso.

    Desde que Richard Wurman publicó su libro Ansiedad por la información, en 1989, sobre patologías relacionadas con la sobrecarga de información, el tema se ha convertido en un asunto regular de comentario cultural. A menudo, el flujo de información digitalmente mediado se expresa con la metáfora de la inundación, que implica que si la mayoría de nosotros no está literalmente ahogándose, cuando menos estamos abrumados por tanta información. También se afirma que las empresas se están “ahogando en datos” y que la creatividad es difícil, si no imposible, “cuando te enfrentas a una avalancha de información”. Al parecer, la sobrecarga de información no se limita a inhibir la creatividad. También es responsable de una variedad de alteraciones relacionadas con los efectos de la distracción, resultado de la exposición a “demasiada información”. m.

     

    Para saber más

    :: R. Wurman, Information anxiety, Doubleday & Co., Inc. Nueva York, 1989.

    :: D. Mikics, Slow reading in a Hurried Age, Belknap Press, Cambridge, MA, 2013.

    :: D. Crenshaw, The myth of Multitasking: How doing it all “gets nothing done”, Jossey-Bass, 2008.


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    Antetitulos: 

    Algunos cineastas extienden sus propuestas por medio del manejo de la atención a diferentes aspectos de la forma fílmica. Así, la concentración y la atención al detalle incrementan las posibilidades de comprensión e interpretación.

    Imagen de la película «Buenos muchachos», de Martin Scorsese
    Imagen de la película «Buenos muchachos», de Martin Scorsese

    Desde su origen, el cine se apropió de las herramientas fotográficas para manipular la atención del espectador: profundidad de campo, composición, iluminación, color. Para capturar la atención sobre el personaje (en un diálogo o para resaltar su expresividad), se cierra el plano y se “borran” los fondos, dejándolos fuera de foco. La luz impone jerarquías, y en Manhattan (1979), por ejemplo, Woody Allen deja amplias porciones del cuadro en penumbra (en algún momento para generar una atmósfera propicia al secreto; en otro, de intimidad). Pronto el cine hizo del movimiento otra forma de focalizar la atención. El sonido se sumó a este paisaje, pero también lo amplió, al permitir el establecimiento de relaciones con lo que está fuera del encuadre.

    El uso de estos recursos es habitual, pero algunos cineastas van más allá y extienden sus propuestas por medio del manejo de la atención a diferentes aspectos de la forma fílmica. Algunos, en determinados momentos, ofrecen algo poco atractivo a la vista para canalizar la atención a lo que se escucha (como Allen en la cinta mencionada, o Jim Sheridan en En el nombre del padre); otros invitan al involucramiento por medio de un ritmo lento o de pasajes sin mayor acción en los que se ha de procesar lo expuesto. La falta de atención puede provocar desde pasar por alto algún elemento esclarecedor hasta perder parte del sentido de la obra. La concentración y la atención al detalle, por lo contrario, incrementan las posibilidades de comprensión e interpretación.

     

    Jacques Tati

    Este prodigioso francés promueve la democracia de la mirada con planos abiertos y con muy buena profundidad de campo, por lo que el espacio cobra peso. El cuadro invita al aparente errar de la mirada, que al final descubre maravillas. Y si en Playtime (1967) comparten protagonismo una serie de oficinas diminutas y el personaje, en Las vacaciones de Mr. Hulot (1953) el humor surge de la ida y vuelta de la mirada en una escena en un restaurante. Con Tati, el ojo y el oído —pues el sonido siempre dirige la atención, se diría que “enfoca”— deben estar atentos: de otra forma puede incluso perderse el chiste.

     

    Luis Buñuel

    EnÉl (1953), los invitados a una reunión observan un espacio que no “parece guiado por la razón, sino por el sentimiento, la emoción, el instinto”. La casa fue construida por el caprichoso padre del anfitrión, Francisco, quien es “perfectamente normal y sensato”. Más adelante, Francisco, atormentado por los celos, sube en zigzag por dicho espacio; se sienta en la escalera y golpea el barandal con insistencia. Al abrir el plano descubrimos que sobre la escena se proyecta una sombra que emula los barrotes de una prisión. Así descubrimos que Francisco no es tan normal: es un “preso” de su irracionalidad.

     

    Alfred Hitchcock

    En Los pájaros (1962), la protagonista espera que los alumnos salgan a recreo, y desde el patio los escucha entonar una canción repetitiva. A sus espaldas observamos cómo los pájaros se concentran y, en un momento dado, descubrimos que hay centenas de ellos. Con la canción, el cineasta hace que pongamos atención en el transcurrir del tiempo —cuya cuenta podemos llevar por las reiteraciones de la melodía— y establece su continuidad. Si las aves se reúnen con tanta celeridad, entonces representan una amenaza descomunal. Con artilugios como éste, Hitchcock consigue que la atención multiplique la emoción.

     

    S. M. Eisenstein

    Para el ruso, padre de una de las teorías más sólidas acerca del montaje, la yuxtaposición de elementos (luz, planos, movimientos) hace posible la creación de ritmos, de narrativas y hasta de sentidos. Las historias se arman gracias a un proceso dialéctico en el que dos elementos puestos uno junto al otro generan la aparición de algo que no está en ninguno de los dos. Como en el haikú nipón, que el ruso usa como símil. Así aparecen además protagonistas colectivos y se materializan conceptos como “pueblo” o “revolución”. En su tiempo apenas se captaba todo el potencial de sus propuestas. Hoy es todo un reto.

     

    Martin Scorsese

    En Buenos muchachos (1990) establece el punto de vista desde el inicio (que endosa al protagonista, quien simpatiza con los malos): por la voz del narrador, pero sobre todo con un extreme close-up de uno de sus ojos mientras se escucha “para mí, ser gángster…”. Después confiesa sentirse parte de algo y vemos a los mafiosos utilizando suéteres amarillos: uniformarlos genera la idea de equipo. En La última tentación de Cristo (1988), la cámara hace por momentos las veces de lo que atormenta (¿Dios?) al personaje principal. La comprensión cabal de Scorsese pasa necesariamente por la atención a elementos técnicos.

     

    Para ver

    ::Pasajes de Él (de 18:51 a 19:35, y de 1:04:08 a 1:07:05).

    :: La atención al detalle en Adiós al lenguaje, de Jean-Luc Godard; texto de David Bordwell.

    :: Una investigación valiosa: Perception, attention, and the structure of Hollywood film.

    :: Fragmentos de Playtime: uno y dos.

    ::Fragmento de Mi tío, de Jacques Tati.

    ::Fragmento mencionado de Goodfellas.

    ::Fragmento mencionado de Los pájaros.


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    Generar vida en el tiempo presente, lo que hoy puedo hacer, revela con honestidad quién soy y es importante reconocerlo, aceptarlo y, si es necesario, potenciarlo. El presente es el tiempo del espíritu que construye, el tiempo de la honestidad

    En mi experiencia de acompañar espiritualmente a jóvenes universitarios, me he dado cuenta de que es muy fácil que los estudiantes estén concentrados en el pasado o en el futuro, pero no en el presente. Quienes centran su atención en el pasado suelen estar deprimidos y quienes están enfocados en el futuro se descubren con ansiedad.

    Cuando estoy frente a un joven con dicho diagnóstico, mi sugerencia es la siguiente: lo primero que tenemos que reconocer es que, cuando la atención no está mayormente en el presente, es muy probable que nos encontremos en un estado espiritual autodestructivo. Nuestro espíritu no está en la armonía que quisiéramos y necesitamos aprender a equilibrarnos. Para ello, como dice Simone Weil, la oración puede ser un excelente medio para aprender a formar nuestra atención. Orar implica poner toda la atención en una relación que se desea desde la entrañas; la oración, entre más profunda es, más unifica nuestro ser y más nos ancla a lo verdaderamente importante.

    Orar lo que nos propone el Evangelio de Mateo, en el capítulo seis, versículos 33 al 34, puede ser un ejemplo fugaz de esto que sugerimos. Mientras lees las siguientes palabras, intenta poner atención en tu respiración: “Busquen el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se les dará por añadidura. Así que no se preocupen por el mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio afán”.

    ¿Qué significa buscar la justicia? En un contexto universitario, el proyecto que articula es formarse académicamente, al menos, para estar capacitado en alguna rama del saber humano. Este proyecto, que dura cerca de cinco años de estudios, es el que da la orientación de cómo organizar la agenda de la semana y focaliza la atención en lo básico de nuestra forma de relacionarnos con los demás. Atender lo accesorio es sinónimo de dispersión, tensión interna y, posiblemente, cansancio injustificado. Tener claro qué actividad queremos realizar cada día es primordial para empezar a vivir en la justicia y en el presente. La palabra justicia se suele asociar solamente a cuestiones jurídicas; en este caso, hablamos de la experiencia de vivir ajustados, es decir, en justicia; o desajustados, es decir, sin rumbo, o lo que es lo mismo, en la injusticia.

    ¿Todo lo anterior para qué? Para buscar el Reino de Dios. ¿Y eso qué quiere decir? Que a todas mis actividades les imprimiré una intención fundamental: lo que hago todos los días es para que los demás y yo tengamos vida plena. Generar vida en el tiempo presente, lo que hoy puedo hacer, revela con honestidad quién soy y es importante reconocerlo, aceptarlo y, si es necesario, potenciarlo. El presente, en síntesis, es el tiempo del espíritu que construye, el tiempo de la honestidad. m.


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    En octubre del año pasado, el Congreso Nacional Indígena y el EZLN sacudieron el escenario nacional con el anuncio de que participarán en la elección presidencial de 2018. Con la mira puesta sobre ese proceso, pero también —lo más importante— para afirmar la unidad de los pueblos indígenas en las tareas de reconstrucción del país, han nombrado a la vocera que hará las veces de candidata independiente

    "Unamos esfuerzos para destruir este sistema que nos está acabando”, ha dicho Marichuy. Ilustración: Yazz

    En los sueños de María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy, se anunciaba la llegada del tiempo de los pueblos. Hace meses, esta mujer de origen nahua1 comenzó a soñar que una delegación de zapatistas e integrantes del pueblo wixárika llegaban a Tuxpan (ubicado en el sur de Jalisco) en tiempos de fiesta. Ahí se reunían con ella y con nahuas de la región. Sentados en círculo, discutían asuntos en común mientras en las calles continuaba el jolgorio. En ese entonces, Marichuy aún no sabía que iba a ser elegida como vocera del Concejo Indígena de Gobierno —emanado del Congreso Nacional Indígena (CNI) y con respaldo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)—, ni tampoco que se buscaría inscribir su nombre como candidata independiente en las boletas electorales para la presidencia de México en 2018. Aquellos sueños con los zapatistas fueron una revelación, una suerte de premonición, que Marichuy tuvo mucho en cuenta al momento de aceptar ser la portadora de la palabra de los pueblos indígenas: los interpretó como una señal de que ya era el tiempo de convocar a una gran organización nacional.

    En los pueblos indígenas los sueños son considerados sagrados y reveladores. En el caso de Marichuy también pueden ser tomados como anuncios: la madrugada del 6 de diciembre de 2011 soñó con gente que comía carne cruda. Ya por la mañana interpretó que ese día podía correr sangre: estaba angustiada por las familias de la comunidad hermana de Santa María Ostula, en la costa de Michoacán. El comunero Trinidad de la Cruz Martínez Crisóforo, líder moral de la lucha por la tierra en Ostula y amigo cercano de la familia de Marichuy, regresaba ese día a su pueblo —se encontraba desplazado porque ya habían intentado asesinarlo—, para participar en una asamblea donde discutirían el tema agrario y las amenazas que había en su contra. En el camino lo interceptaron cinco sicarios y lo asesinaron. El terror que se vivía en aquellas tierras era tan grande que incluso paralizó por meses al Congreso Nacional Indígena.

    Casi seis años después de aquel sueño, y ante los tiempos que se avecinan, su corazón le dice a Marichuy que avance; que no ganará la Presidencia de México, porque ése no es el objetivo, pero que los pueblos podrán organizarse “y que estaremos junto a la sociedad civil para planear qué hacemos por esta tierra que se llama México, para enfrentar la guerra todos juntos”.

    María de Jesús Patricio Toma de protesta a los integrantes del Concejo Indígena de Gobierno y a su vocera, María de Jesús Patricio Martínez (al centro), durante la Asamblea Constitutiva del 28 de mayo de este año en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Foto: Reuters

    Marichuy es reconocida por sus conocimientos en medicina tradicional. Desde esa mirada, diagnostica que México está enfermo por el virus del capitalismo, un virus que acaba con la vida de la gente, de la tierra, del agua, de los animales, de los pueblos. Se trata, dice, de una enfermedad contagiosa que sólo podrá erradicarse si en todos los rincones del país las personas “nos organizamos para curarnos de ese monstruo”.

    La Asamblea Constitutiva en la que se integró el Concejo Indígena de Gobierno tuvo lugar los pasados 27 y 28 de mayo en el Centro Indígena de Capacitación Integral Fray Bartolomé de las Casas, A.C.-Universidad de la Tierra (Cideci-UniTierra), en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Tras una serie de deliberaciones, Marichuy fue anunciada como vocera del Concejo. A ella y a los demás integrantes se les tomó protesta. Al recibir el cargo, anunció que la lucha era por la vida, y que esto incluye “la tierra, el territorio, el agua, los árboles, todo, porque se lo están acabando. Si queremos que los pueblos sigan existiendo, si queremos que siga habiendo vida para todos, si queremos que eso que nos heredan nuestros antepasados seguirlo conservando, por eso hemos decidido dar este paso y participar para invitar a todos esos sectores, a la sociedad civil organizada, a la no organizada, a que unamos los esfuerzos y podamos destruir este sistema que nos está acabando a todos”.

    La que habla es la voz colectiva de los pueblos que integran el CNI, que recibe por igual a los antiguos que a los recién llegados: es una casa a la que pueden acudir cuando quieran. Una de las voces presentes en el Congreso es la de los wixaritari, que desde hace años han recibido en sueños el mandato de rescatar a la tierra de la destrucción a la que está siendo sometida,2 “porque es la madre la que alimenta y da de beber, y a la madre no se le maltrata ni se le mata con proyectos mineros, petroleros, ganaderos o de represas, o echándole veneno”.

    Concejo Indígena de Gobierno

    Marichuy interpreta los calores extremos en México como un grito de la tierra para que “regresemos” a ella, para ponerle atención, para hacer un alto e imaginar qué “tenemos que hacer juntos. […] Los pueblos no tienen la poción mágica, pero entre todos la vamos a buscar, cada quién desde donde está”.

    En un mundo donde rige la idea del “progreso” y se ve a la tierra como mercancía, resguardar la naturaleza y la vida implica tomar un camino espiritual. El registro de una mujer indígena como candidata independiente —vocera del Concejo Indígena— es tan sólo una estrategia que busca arruinar “la fiesta de los de arriba” (las elecciones), una fiesta, dice Marichuy, “basada en nuestra muerte. Queremos hacer la propia, basada en la dignidad, la organización y la construcción de un nuevo país y un nuevo mundo”.3 El recorrido por los territorios adoloridos llamará a sanar en colectivo a un país enfermo de muerte y a soñar cómo regresar la vida a la tierra.

     

    Pasar a la ofensiva

    En 1999 los zapatistas advertían sobre la IV Guerra Mundial: el neoliberalismo, que ya entonces amenazaba con destruir todo lo que obstaculizara al mercado. Diecisiete años después, en octubre de 2016, el V Congreso Nacional Indígena, que cumplía 20 años de haber sido creado, comenzó con una declaración en la que se anunciaba que era el momento de los pueblos, el momento de pasar a la ofensiva y hacerlo por la vía pacífica.

    Los pueblos indígenas hablan de la agudización de la guerra del capital. En el comunicado titulado “Llegó la hora” señalan: “Nos encontramos en un grave momento de violencia, de miedo, de luto y de rabia […] Vemos el asesinato de mujeres por el hecho de ser mujeres, de niños por el hecho de ser niños, de pueblos por el hecho de ser pueblos. La clase política se ha empecinado en hacer del Estado una corporación que vende la tierra que es de los pueblos originarios, campesinos, urbanos; que vende a las personas como si fueran una mercancía que se mata y se entierra como materia prima de los cárteles de la droga, para venderlas a las empresas capitalistas para que las exploten hasta que enfermen o mueran, de venderlas en partes para el mercado ilegal de órganos”. El comunicado agrega que a todo esto se suma el dolor de los familiares de las personas desaparecidas, que deben buscar por su propia cuenta a su seres queridos, ya sea que esperen encontrarlos en vida o en fosas. Y ante toda esa “repugnancia”, plantea el comunicado, “nos siguen diciendo que votemos, que creamos en el poder de arriba, que sigan dibujando e imponiendo nuestro destino”.

    Acuerdos de San Andrés Imagen de uno de los diálogos realizados en el marco de los Acuerdos de San Andrés, en 1996. En la mesa se encuentran el subcomandante Marcos y la comandanta Ramona, del EZLN, así como Manuel Camacho Solís, comisionado para la Paz nombrado por Carlos Salinas de Gortari en 1994, y Samuel Ruiz, entonces obispo de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Foto: Archivo

    Carlos González, integrante de la coordinación del CNI, explica que la guerra que viven los pueblos se da en dos sentidos: por un lado, la invasión física, con el despojo permanente de tierras y territorios, los asesinatos y las desapariciones, las migraciones masivas, el desplazamiento de las poblaciones por la violencia. Por el otro lado tiene lugar un extermino cultural, que se manifiesta, por ejemplo, en la pérdida de las lenguas originarias: en Baja California ya no hay hablantes de cochimí; el kiliwa sobrevive en menos de 50 personas; en el pueblo kumiai son menos de mil indígenas quienes resguardan su lengua, pero la mayoría ha dejado sus tierras originarias; el rarámuri ha ido decreciendo con las nuevas generaciones.

    Por otra parte, los despojos se han multiplicado en todos los territorios. Los recuentos crecen en cada encuentro de pueblos. Carlos recuerda de memoria las tierras del pueblo cucapá, ocupadas para basureros; la ocupación física del territorio rarámuri, “donde el narcotráfico ha sido despiadado, como la punta de lanza coordinada con militares para el despojo de comunidades”. En la costa de Michoacán, la Marina se posicionó en 2010, cuando la Familia Michoacana y luego los Templarios ocuparon el territorio y causaron terror con 36 asesinatos y seis desapariciones. A esto siguió el robo de maderas preciosas y de minerales. En la sierra wixárika ha comenzado una situación parecida a la de Ostula, ya que los cárteles han ocupado todas esas montañas del norte de Jalisco, territorio estratégico para la producción de goma de opio y para el trasiego de drogas al norte del país.4 La guerra de la que habla el CNI continúa por el Golfo de México, con amplios territorios concesionados para proyectos energéticos, “desde Tabasco hasta la sierra potosina. En tierras popolucas, en el sur de Veracruz, ya hay concesiones para fracking y apenas es la etapa inicial de la reforma energética de Enrique Peña Nieto”; en territorio zoque hay licitación de lotes petroleros y de gas; en el istmo de Tehuantepec la presión es por proyectos eólicos y mineros. “Y así todo el territorio y el agua están siendo vendidos para proyectos altamente destructivos para la naturaleza, para las comunidades y para su gente”, dice Carlos, y advierte además que esa guerra también se manifiesta en las ciudades, en los pueblos, contra toda la población sin excepción.5

    Congreso Nacional Indígena

    La apuesta del CNI es encontrar caminos posibles de resistencia y rebeldía para sobrevivir a la guerra del dinero contra la humanidad y contra la Madre Tierra, “para renacernos junto con cada semilla que sembremos, con cada sueño y con cada esperanza que se va materializando en grandes regiones en formas autónomas de seguridad, de comunicación, de gobiernos, de protección y de defensa de los territorios”. Por ello es que el Concejo Indígena de Gobierno aspira a que en cada rincón se instituyan pequeñas o grandes juntas de gobierno locales, donde se repliquen formas de autogobierno que ya practican pueblos como Cherán y Santa María Ostula, cuyos procesos de seguridad comunitaria han logrado detener el despojo de sus tierras y el asesinato y las desapariciones de su gente.

    El llamado es a todas y todos los mexicanos, de todos los rincones del país, que no quieren más muerte y que imaginan un mundo nuevo.

     

    La llama de la región Centro Pacífico

    “Si alguien del CNI puede ser vocera del Concejo Indígena de Gobierno, ésa es Marichuy”. La frase es repetida lo mismo por indígenas que por mestizos, desde el occidente hasta las montañas del sureste de Chiapas. Las razones son transparentes: esta mujer nahua es fundadora del CNI; mantuvo activas por años las reuniones de la región Centro Pacífico (también llamada región Centro Occidente)6 del Congreso y, además, cuenta con toda la confianza del EZLN.         

    Aunque a la asamblea para conformar el Concejo Indígena de Gobierno llegaron concejales de varios pueblos con grandes posibilidades de convertirse en la vocera, cuando la coordinación del CNI y el mismo EZLN propusieron a María de Jesús Patricio Martínez la propuesta fue aceptada por los 848 delegados y delegadas de los pueblos indígenas presentes. Al anunciar su nombre, las comandantas zapatistas resumieron con esta frase por qué confían en ella: “La compañera Marichuy no se vende, no claudica y no se rinde”.

    Tuxpan es conocido como el Pueblo de la Fiesta Eterna, y la familia de María de Jesús Patricio Martínez tiene un cargo importante en las festividades que tienen lugar los días 20 y 27 de enero y 2 de febrero y se dedican a San Sebastián, para que proteja a la gente de la peste. Ellos son padrinos de San Sebastián “El Abajeño” (nombramiento que se hereda de generación en generación) y se organizan cuadrillas de danzas de chayacates y sonajeros. En aquella región del sur de Jalisco (a una hora y media de Guadalajara), los nahuas perdieron la tierra colectiva y la lengua. El resguardo de las danzas ha sido una manera de resistir como pueblo, y por eso siguen vivas fiestas como la de Corpus Christi, que coincide con el inicio de la siembra; en septiembre y octubre, previo a la llegada de las ánimas, se realizan los “enrosos” a todas las imágenes protectoras de Tuxpan para que protejan la siembra; el 7 de enero es la fiesta del Santo Niño, con danzas de paixtles y moros, así como pastorelas, para agradecer por lo que ha dado la tierra.

    CNI EZLN

    Después de la aparición pública del EZLN en 1994, llegó a Tuxpan la invitación para participar en el Foro Nacional Indígena, que se realizó en enero de 1996 en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Marichuy fue elegida para asistir como representante y esa actividad le transformó el pensamiento. “Creíamos que éramos sólo nosotros [los nahuas de Tuxpan] y allá vi que había indígenas de toda la República. Los escuché y pensé: ‘Eso es parecido a lo que pasa con nosotros’. Sentí así como que era mi espacio, un lugar donde platicar con gente de problemas similares, todos sedientos de justicia […] Sentí que era importante seguir participando: había encontrado lo que tanto había buscado. Desde entonces pensé que sólo si los pueblos estamos unidos podemos cambiar algo”. Y es que si algo trajo el alzamiento armado del EZLN fue visibilidad para los pueblos indígenas de Jalisco, donde prácticamente se negaba su existencia.

    Después del Foro Nacional Indígena se creó el Congreso Nacional Indígena en octubre de 1996, espacio que fue imaginado como la casa de los pueblos. En su fundación participaron tanto María de Jesús Patricio Martínez como don Juan Chávez, del pueblo purépecha de Nurío y quien falleció en 2012.

     

    La vocera del Concejo Indígena

    Marichuy nació el 23 de diciembre de 1963. Cursó el bachillerato y dedicó su vida al resguardo de la medicina tradicional y la herbolaria. Desde hace 20 años encabeza la Casa de Salud Calli Tecolhuacateca Tochan, y desde el sur de Jalisco fue de las más activas para mantener las reuniones del CNI en la región Centro Pacífico, aun en tiempos en que el propio EZLN dejó de participar y cuando otras regiones dejaron de funcionar regularmente. Durante el recorrido de La Otra Campaña, en 2006, la comandancia del EZLN destacó que el CNI siguió existiendo gracias a la región Centro Pacífico. Además, simpre destacaron el papel de Marichuy por su participación continua.

    La razón por la que no claudicó fue porque tenía la esperanza de que los pueblos dieran otro paso. “Siempre soñé que naciera algo juntos, yo misma no sabía por dónde, sólo sabía que teníamos qué hacer algo. Las armas no, porque nos van a matar, tenemos que ser estratégicos”. A la pregunta directa sobre si cree que ha llegado el momento, responde: “Sí”.

    María de Jesús Patricio

    Quienes conocen el andar de Patricio Martínez en el CNI destacan su integridad al defender sus posturas éticas y políticas, como no permitir la cooptación ni entrar a puestos de gobierno. Durante su administración, Vicente Fox convocó a crear un consejo nacional indígena que asesorara a la presidencia para resolver los problemas de los pueblos originarios. Cuando la propuesta se discutió al interior del CNI, la mayoría estaba a favor de que un wixárika entrara como empleado de esa estructura. Marichuy de inmediato se movió para debatir esas posturas y señaló que de ninguna manera podían entrar. No obstante, en el camino vio cómo algunos compañeros abandonaban el CNI para aceptar cargos públicos.

    El 29 de marzo de 2001 habló en el Congreso de la Unión en nombre de las mujeres indígenas de México, con el propósito de mostrar que el proceso de reconstitución integral de los pueblos indígenas del país es una tarea que incumbe a hombres y a mujeres por igual, “en una misma lucha por lograr nuestra liberación”. En esa ocasión fue la única mujer no zapatista que tomó la palabra, y tal vez ninguna otra mujer ha tenido un papel tan activo en el CNI desde su origen.

     

    Un Concejo Indígena de Gobierno para México

    Después de que los Acuerdos de San Andrés fueron traicionados por el Estado mexicano al aprobar una contrarreforma indígena, el movimiento nacional se dispersó. Carlos González, quien también es abogado agrario de varias comunidades de Jalisco y Michoacán, recuerda que “muchas comunidades se desilusionaron y hubo quienes consideraron que la ley que se aprobó era suficiente, y muchos compañeros se incorporaron a cargos públicos. Hubo un repliegue en la lucha”.

    Con la Sexta Declaración de la Selva Lacandona del EZLN, que en 2006 llamó a conformar una fuerza política anticapitalista y de izquierda, se convocó al IV Congreso Nacional Indígena, que tendría lugar durante mayo en San Pedro Atlapulco, Estado de México. Pero justo en esos días ocurrió la represión de Atenco.

    Ya desde 2001 había vuelto a operar el CNI, cuyas reuniones se reactivaron con una idea clara: había necesidad de ejercer la autonomía por la vía de los hechos. La convocatoria del EZLN a través de La Otra Campaña reactivó a la región Centro Pacífico, especialmente a los pueblos de Jalisco y Michoacán. Carlos González tiene clara esa etapa: “Con la delegación zapatista hicimos un trabajo de crecimiento en la región noroeste, que no había participado. En Sinaloa no avanzamos mucho, pero los nexos siguen vivos y ahora están ayudando a darle soporte nacional al CNI. La región Centro Pacífico siguió caminando, tratando de mantener viva la llama del Congreso hasta que se vino la represión fuerte contra Santa María Ostula, en 2010, y quienes éramos el soporte de esa región no tuvimos condiciones ni ánimo de seguir generando organización. Pienso que para mediados de 2011 ya se había agotado”.

    Marcha EZLN En septiembre de 2006, más de 25 mil personas marcharon por las principales calles de la Ciudad de México para acompañar a los representantes de las bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y exigir el cumplimiento de los acuerdos de San Andrés. Foto: AFP.

    Ese año, en Ostula mataban o desaparecían a un comunero cada quince días, en promedio. El asesinato de don Trinidad de la Cruz fue tal vez el hecho que más forzó el repliegue, y esa zona entró en el terror y el silencio. Lo importante en ese entonces era seguir con vida. En diciembre de 2012, unos seis mil indígenas de Chiapas se movilizaron en una marcha silenciosa por el inicio de la nueva era maya y convocaron a la Cátedra Tata Juan Chávez Alonso, donde se intentó reactivar el CNI.

    En octubre de 2016, durante el V Congreso Nacional Indígena, la comandancia del EZLN advirtió que el CNI estaba por desaparecer y propuso la iniciativa de la vocera indígena y su Concejo Indígena de Gobierno. En esa reunión hubo posiciones de todo tipo, pero luego se reflexionó que las iniciativas del EZLN debían masticarse bien para que se pudieran comprender. Comenzó entonces una etapa de consulta en los pueblos indígenas para que dijeran si le entraban o no a esta propuesta. La respuesta fue sí, y los delegados se llevaron la tarea de que en las asambleas de cada pueblo se nombrara a los concejales que integrarían el Concejo Indígena de Gobierno.

    De este modo, a la Asamblea Constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno (CIG) para México llegaron cerca de mil delegadas y delegados indígenas, quienes tuvieron reuniones el 27 y el 28 de mayo. Más de 400 eran de Chiapas, muchos de ellos ex zapatistas o que incluso tenían distancia de los procesos autonómicos. Llegaron representantes de pueblos que nunca habían asistido al CNI pero que, al conocer esta iniciativa, quisieron acercarse. Por esta situación, y ante el riesgo de que haya quienes sólo estén buscando posiciones de poder, los concejales fueron advertidos de que serán vigilados: aquel que no cumpla con el mandato será echado de la estructura. El CIG se constituyó con 71 concejales, número al que se podrán ir sumando mujeres y hombres que en el camino designen las asambleas de sus comunidades.

    Jalisco en el Concejo Indígena de Gobierno

    Al Concejo Indígena de Gobierno se integraron un concejal zoque que vive en Guadalajara y un comunero y una comunera del pueblo coca de Mezcala. La concejal es Rocío Moreno, una joven que ha destacado en la lucha por el territorio y por la recuperación de la memoria de su comunidad, ubicada en la Ribera de Chapala.

     

    Desde su visión, el Congreso Nacional Indígena transformó el horizonte de su pueblo radicalmente. Recuerda que ella simpatizaba con el EZLN y participaba en actividades de difusión con un colectivo, pero no era consciente de la lucha de los más viejos de la comunidad ni de que eran los últimos coca de la región. En 2005 fueron a Chiapas como integrantes del Frente Zapatista. Recuerda que al entrar les dijeron: “‘¿Por qué no están en las mesas del Congreso Nacional Indígena?’. Entonces nos cayó el veinte”. Lo narra como un proceso tremendo porque, cuenta, “tuvimos que ir hasta Chiapas para darnos cuenta de lo que ya había en nuestra comunidad”.

    Rocío ha sido una de las mujeres del CNI que permanentemente han plantado un alto al machismo. Afirma que el hecho de que la vocera sea una mujer indígena “implica muchas cosas, no sólo porque vivimos en un país racista y machista, sino porque la mujer es el sujeto más colectivo: a las reuniones se jala a la hermana, a los hijos, a la amiga, y los hombres no, ellos jalan solos”.

    Su postura es anticapitalista y con horizonte de construcción de autonomía, igual que los zapatistas y el CNI. Reflexiona cómo es que se sigue creyendo en los partidos, si éstos surgieron hace apenas 80 años y son un fracaso. “¿Qué nos hicieron en ese tiempo para que pensáramos que siempre estuvieron ahí? ¿De verdad no podemos vivir sin capitalismo? ¿Podemos seguir viviendo otros cien años bajo ese modelo? Tenemos que romper, quitarle el poder al Estado, que los pueblos y las colonias decidan. Claro que en la ciudad se requiere más discusión, pero para nosotros hay una estructura de cientos de años, es carne de tu carne”.

    Filo, profesor mixteco de Puebla y ahora concejal del CIG, inconfundible porque siempre se amarra en el rostro paliacates bordados, reivindica la idea de que esta iniciativa es tan importante como el alzamiento de 1994. Ante los medios, explicó que “aun con todas nuestras contradicciones, este movimiento va, pues a los pueblos nos debemos. Si bien queremos estar en las boletas electorales en 2018, nuestra lucha será por la organización, para seguir existiendo”. Para él, el día del anuncio de la vocera del CIG fue “el día más grande de nuestra historia. Nos tomó 20 años conocernos. Durante cinco siglos estuvimos en resistencia y hoy estamos haciendo el alzamiento indígena más grande en la historia, y es no violento. Abajo vimos que sí hay con qué y con quién levantar un nuevo país, vimos que ya se mira el horizonte”.

    Más allá de las voces a favor y en contra de esta iniciativa del CNI y el EZLN, para sus protagonistas es claro que se trata de dar batalla al sistema capitalista que está colapsando al mundo entero. Cuando las voces de los pueblos indígenas se unen al grito de “Nunca más un México sin nosotros”, transmiten la sensación de que éste es un tiempo de ruptura. Marichuy lo sabe, y también tiene claro que la lucha es más grande que una contienda electoral. “Nuestra participación es por la vida, por destruir este sistema. Queremos proponer que nos podemos gobernar de modo distinto, con el principio de mandar obedeciendo, de servir y no servirse, cuidando a la naturaleza. Se trata de una propuesta para el mundo entero”. m.

    El camino por recorrer


    Según la Comisión Nacional para el Desarrollo de los pueblos Indígenas (CDI), y con base en la Encuesta Intercensal del INEGI realizada en 2015, la población indígena en México asciende a 12 millones 25 mil 974 habitantes, que representa un 10.1 por ciento de la población total del país. Según la misma institución, hay 68 pueblos indígenas en el país.

    El Concejo Indígena de Gobierno se integra por 71 hombres y mujeres procedentes de 17 estados y 23 pueblos indígenas de México. Una concejal es de Baja California, nueve de Campeche, tres de Jalisco, una de Chihuahua, nueve de Chiapas, nueve del Estado de México, tres de Nayarit, seis de Oaxaca, cuatro de Puebla, dos de Querétaro, dos de San Luis Potosí, uno de Quintana Roo, siete de Sonora, uno de Tabasco, diez de Veracruz, dos de Yucatán y un purépecha que vive en la ciudad de México.

    Según Carlos González, coordinador del Congreso Nacional Indígena, entre las tareas que tienen por delante se encuentran:

    * Crear la organización nacional para llevar adelante la propuesta y reestructurar el CNI.

    * Organizar una Comisión de Difusión que divulgue los principios básicos:

    :: servir y no servirse

    :: construir y no destruir

    :: obedecer y no mandar

    :: proponer y no imponer

    :: convencer y no vencer

    :: bajar y no subir

    :: representar y no suplantar

    * Acercarse a la sociedad civil, dialogar con los actores que están resistiendo a la guerra o simplemente sufriéndola.

    * No caer en la tentación de la contienda electoral, de la campaña, de los cargos públicos, de la competencia por votos.

    * Que las comunidades que faltan nombren a sus concejales.

    * Recolectar firmas. La Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales establece que quien desee inscribirse en la contienda como candidato independiente debe reunir las firmas correspondientes al 1 por ciento del padrón electoral nacional, distribuidas en por lo menos 17 entidades federativas, lo que representa casi un millón de firmas. El método para recabarlas se discutirá en agosto.

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    1. Según la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, “el término nahua hace referencia a una comunidad lingüística compuesta por una serie de grupos que hablan la lengua mexicana y que, herederos de las grandes culturas del altiplano central, llegaron a dominar la cuenca de México y la región mesoamericana en la época prehispánica. Actualmente los pueblos nahuas están distribuidos en el territorio nacional desde Durango hasta el sur de Tabasco. Son pueblos agricultores que tienen un profundo respeto por la naturaleza”. Consultado en bit.ly/cdi-nahuas

    2. Esta idea emergió en las ceremonias de Wirikuta, en 2011, en el Cerro del Quemado. También en la recuperación de tierras de San Sebastián Teponahuaxtlán, realizada el 22 de septiembre de 2016, el marakame Juan Hernández decía que la Madre Tierra le dice en sueños que, debido a la sobreexplotación ganadera, “la tierra está lastimada, tenemos que cuidarla y venerarla. Aquí en la zona tiene que haber ceremonias”.

    3. “Llegó la hora”, comunicado del CNI y el EZLN, 28 de mayo de 2017.

    4. El 22 de mayo pasado fueron asesinados el excomisariado de Bienes Comunales, Miguel Vázquez, y su hermano Agustín. El primero encabezó la recuperación de tierras en los límites de Jalisco y Nayarit, en septiembre de 2016.

    5. En la “Segunda declaración de la compartición CNI-EZLN. Sobre el despojo a nuestros pueblos” se describen con detalle estos procesos contra los pueblos indígenas.

    6. En un tiempo en que no se realizaron reuniones en otra parte del país.


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  • 05/31/17--22:30: El barrio-clavo de Shanghái
  • foto: 

    En un rincón de Shanghái, rodeado por un muro de cemento, se encuentra uno de los campos de escombros y basura más valiosos del mundo.

    En teoría, el barrio Guangfuli es el sueño de un inversionista en bienes raíces: un terreno en medio de uno de los mercados inmobiliarios más costosos y de más rápido crecimiento que existen.

    Pero la realidad se parece más a la pesadilla de un desarrollador inmobiliario, debido a los cientos de personas que viven ahí y que se han rehusado a abandonar sus casas destartaladas desde que, hace cerca de 16 años, las autoridades locales trataron de limpiar el terreno para levantar nuevas construcciones.

    Esta situación pone de relieve un problema fundamental, y no resuelto, en el régimen de propiedad chino —que sólo a medias está liberalizado—: ¿a quién le pertenece la tierra?

    Pese a que en los terrenos colindantes han florecido torres de condominios que cuestan millones de dólares, los residentes de Guangfuli viven de forma precaria. El barrio luce como si hubiera sido bombardeado. Los residentes cultivan verduras en cajas de espuma de poliestireno entre la basura. El invierno es gélido y el verano ardiente, pues muchas ventanas carecen de cristales y las paredes de las casas están agujereadas.

    En muchas de las casas, los equipos de demolición han pintado con spray el ideograma chino que indica “derribar”; sin embargo, la pintura ha ido borrándose, así como se ha afirmado el desencuentro entre los residentes y los desarrolladores inmobiliarios.

    Un antiguo residente del barrio, Luo Baocheng, vive con su hermano y su familia en un pequeño edificio de tres pisos que le dejó su madre.

    Luo afirma que el propietario del terreno, Xinhu Zhongbao, se niega a pagar los 4.2 millones de yuanes (aproximadamente 600 mil dólares) que, según él, vale la propiedad.

    “Me dijeron que no tengo un título de propiedad”, dice. “He vivido aquí 32 años, ¿eso significa o no que esta propiedad es mía?”.

    Los agentes locales de bienes raíces indican que los precios promedio en el área alrededor de
    Guangfuli están cercanos a los 12 mil yuanes por metro cuadrado (unos mil 750 dólares). Conforme los precios de las propiedades se incrementan —en el último año fue de 25 por ciento—, el conflicto en Guangfuli se ha intensificado.

    Los residentes dicen que los desarrolladores les han ofrecido ‘intercambiar’ sus casas por nuevos apartamentos en el lejano distrito Jiading. Pero hay una trampa: tendrían que pagar.

    Lou cuenta que a él le pidieron desembolsar 1.18 millones de yuanes (172 mil dólares) por dos apartamentos para él y su hermano. Él quería cuatro apartamentos, pero el precio le pareció inaceptable.

    “¿Dónde vamos a encontrar 1.18 millones de yuanes? Estoy jubilado y mi hermano no tiene trabajo”.

    La autoridad local, el gobierno del distrito Putuo, respondió a las preguntas enviadas por fax, diciendo que querían demoler el barrio y reubicar a los residentes para que pudieran tener una vida mejor.

    El desarrollador, Xinhu Zhongbao, no atendió a las repetidas solicitudes de un comentario.

    Como regla general, la riqueza de una persona en China se calcula por el efectivo del que dispone y por sus propiedades. Pero los bienes raíces en ese país descansan sobre una vaga definición de la propiedad, particularmente en lo que tiene que ver con las viejas casas otorgadas al pueblo a través de los colectivos de trabajadores, antes de que el mercado inmobiliario existiera como tal.

    Cuando China instrumentó los derechos de propiedad, se permitió a esas personas continuar usando las casas en las que vivían, con la advertencia de que el gobierno podría reubicarlas luego, con alguna especie de compensación.

    Pero la insatisfacción generalizada por esas compensaciones ofrecidas por el gobierno dio lugar a las protestas de los residentes y al fenómeno de las casas-clavo: residentes que se niegan a aceptar la oferta de compra y permanecen en sus casas para evitar que las derriben.

    El resultado, a menudo, han sido disparates arquitectónicos: pequeñas casas en el paso de las autopistas, o centros comerciales peatonales que se encaraman sobre islas de concreto en pozos excavados para estacionamientos subterráneos.

    Pero el tiempo, el gran bulldozer, ha visto a muchos residentes de las casas-clavo, resignarse a vender, o que terminan por ser expulsados. m.


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    Antetitulos: 

    La labor de Fe y Alegría comienza donde termina el asfalto, donde no gotea el agua potable y la ciudad pierde su nombre. Esta red de escuelas populares se ha expandido por 21 países, entre ellos Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador, Argentina y Paraguay. En Europa está presente en España y en Italia —en Milán abrió un espacio para la formación educativa de los migrantes procedentes de Ecuador— e, incluso, tiene presencia en África. 

    Foto: Cortesía Fe y Alegría
    Foto: Cortesía Fe y Alegría

    La primera vez que Daniela Valdivia Muñoz visitó la Ciudad de México fue en un viaje escolar, cuando era estudiante de primaria. No pasaría mucho tiempo para que regresara por un asunto de trabajo. En esta ocasión, a sus dieciocho años, estaba en su primera junta ejecutiva. El hecho de encontrarse en esa sesión de trabajo significaba que había vencido dos condiciones que generan discriminación en este país: ser joven y ser mujer. Aunque podría quedarse sólo en anécdota, Daniela comparte que aquella vez escuchó términos que no sabía qué significaban ni a qué se referían. Eran palabras y temas nuevos, y ella se preguntaba: “¿Qué es eso?”.

    “Al principio, cuando yo entraba en reuniones del área, no entendía nada del negocio”, recuerda esta joven. Sin embargo, después de varias reuniones ejecutivas, el constante contacto con los clientes y la experiencia al resolver problemas reales le permitieron conocer, entender y hasta participar en las juntas laborales de la empresa CompuSoluciones, donde trabaja desde que salió de la preparatoria.

    Daniela está convencida de que para esto fue crucial su formación en el Bachillerato Pedro Arrupe, SJ. Ahí formó parte del grupo de alumnos que reciben capacitación en el programa Formación para el Trabajo, creado para que jóvenes estudiantes adquieran habilidades para su desarrollo laboral, y que depende del proyecto de la Federación Internacional de Fe y Alegría.

    Federación Internacional Fe y Alegría Imágenes de los primeros proyectos de la escuelas Fe y Alegría en Latinoamérica, en las décadas de los setenta y ochenta. Foto: Cortesía Fe y Alegría

    Trabajar en la empresa CompuSolucionesno fue algo que Daniela consiguiera por ser la hija del dueño ni porque alguien intercediera por ella. Logró tener ese empleo porque encajaba en el perfil y tenía las aptitudes que ahí buscaban para el puesto, y también porque cumplió con la larga lista de requisitos, entre ellos, acudir a varias entrevistas de trabajo. Confiesa que fueron tantos exámenes y pruebas, que pensó que no sería seleccionada.

    Esta joven está emocionada por lo que ha aprendido en su primer trabajo. La suya es la primera generación de egresados del Bachillerato Pedro Arrupe, SJ (2013-2016). Al poco tiempo de graduarse, Daniela comenzó a trabajar, algo que no imaginó que ocurriría tan pronto. Ahora planea continuar con sus estudios universitarios.

     

    De la periferia a la inclusión

    Está sentado en un banco de madera rodeado de niños que lo miran con atención. Es la fotografía del sacerdote jesuita José María Vélaz, SJ, fundador de la Federación Internacional de Fe y Alegría. Con los marginados, con los discriminados de un sistema económico injusto, el padre Vélaz decidió concentrar sus fuerzas en enseñar. En 1960, en Venezuela, formó una red que recibiría el nombre de Fe y Alegría, un movimiento de educación popular dirigido a los excluidos y excluidas.

    La historia de este movimiento recupera lo importante que fue un albañil, Abrahán Reyes, quien junto con su familia construyó una escuela por su propia cuenta. Al encontrarse con el jesuita Vélaz, la familia Reyes decidió donar el espacio y abrió las puertas para que niños y jóvenes aprendieran. “Mire, padre, yo he escuchado que usted anda buscando un local para poner allí una escuela. Si usted pone las maestras, yo pongo la casa. Es sólo un rancho grande, pero servirá si la acomodamos”, le dijo Abrahán al jesuita. Aquellas palabras, que marcarían el inicio de la primera escuela de Fe y Alegría, ahora son conservadas en las memorias de la historia de este movimiento de educación popular.

    Federación Internacional Fe y Alegría

    La escuela estaba construida, los muros estaban levantados. El padre Vélaz formó a un grupo de maestros universitarios para que emprendieran la aventura de la escuela popular buscando a los jóvenes de la periferia para incluirlos y que, desde la educación, fuera generándose un cambio.

    Una de las frases que identifican al movimiento es la siguiente: “Fe y Alegría comienza donde termina el asfalto, donde no gotea el agua potable, donde la ciudad pierde su nombre”.

    A partir de ahí, esta red de escuelas populares, en diferentes niveles educativos, se ha expandido por 21 países, entre otros, Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador, Argentina y Paraguay. En Europa está en España y en Italia —en Milán abrió un espacio para la formación educativa de los migrantes procedentes de Ecuador— e, incluso, tiene presencia en África.

    “La Federación Internacional de Fe y Alegría encontró propicio hacer alianza con el Bachillerato Pedro Arrupe, SJ, ya que la idea es que los egresados aspiren a hacer una carrera universitaria, pero muchos de ellos van tener que trabajar en fines de semana”, explica la directora de este colegio de Guadalajara, María de la Paz Sánchez.

    A diferencia de otras escuelas, el proyecto del Bachillerato Pedro Arrupe, SJ, desde su creación capacita y alienta a los jóvenes para que realicen prácticas en empresas, como Grupo Empresarial Dalton. Los estudiantes realizan trabajo de campo en sus agencias automotrices, en distintas áreas, desde la administrativa, apoyando con la organización del archivo, hasta en la atención a clientes. Como los alumnos ya contaban con estas prácticas, se sumó el programa Formación para el Trabajo, una de las iniciativas del movimiento de escuelas populares Fe y Alegría, que incluye varios cursos para que los jóvenes aprendan de manera formal habilidades para desempeñarse laboralmente.

    Federación Internacional Fe y Alegría El padre José María Vélaz, SJ, fundador de Fe y Alegría. Foto: Cortesía Fe y Alegría

    Responsabilidad en el estudio, responsabilidad en el trabajo

    “La educación de los pobres no puede ser una pobre educación”: son palabras de José María Vélaz, SJ, quien soñó con una educación que ayudara a que las personas de escasos recursos económicos mejoraran sus condiciones de vida. Con esta misma lógica surgió la iniciativa Formación para el Trabajo.

    Mientras que hay jóvenes egresados de licenciatura que no tienen experiencia laboral y pasan años sin tenerla, Daniela ya cuenta con historial para enriquecer su curriculum vitæ. “Me encanta porque empecé a trabajar a los 18, ya casi un año, así que estoy adquiriendo experiencia laboral desde muy joven”, comparte, orgullosa.

    Un concepto que de forma reiterada explican en el Bachillerato Pedro Arrupe, SJ, es el de la empleabilidad, que se refiere a la “capacidad de adaptarse a los nuevos cambios tecnológicos y a los requerimientos del nuevo campo laboral”.

    “Formar para el trabajo es brindarles a los jóvenes habilidades y competencias, que se vayan formando junto con sus clases. Estos cursos les dan estas habilidades y competencias que el chico tiene que ir desarrollando para que, cuando salga del bachillerato y tenga la necesidad o quiera trabajar, pueda integrarse al mundo laboral de una forma más eficaz”, explica Viridiana Hernández Cerpa, responsable de Empleabilidad e inserción laboral. El profesorado del bachillerato capacita a los jóvenes “para que sepan llegar a tiempo, que conozcan la jerarquía, sepan respetar las normas, sepan quiénes son y cuáles son sus habilidades; lo hacen, lo ponen en práctica”.

    En el último año de preparatoria reciben cursos puntuales, como los de Auxiliar en logística, Auxiliar de almacén, Salud y seguridad agropecuaria, Manejo de caja, Atención a clientes, entre otros.

    Federación Internacional Fe y Alegría

    Desempleo juvenil

    Si los adultos mayores tienen problemas para encontrar trabajo porque son discriminados por su edad, los jóvenes y las jóvenes también lo son, pero a la inversa. En el informe “Perspectivas sociales y del empleo de los jóvenes en el mundo 2016, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)”,1 se advierte que el desempleo juvenil está aumentando en el mundo: 71 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años están buscando trabajo, pero no lo encuentran.

    En el caso de México, el Consejo Nacional para Prevenir y Eliminar la Discriminación (Conapred) ha documentado que uno de los grupos más discriminados al momento de buscar un empleo es el de los jóvenes. Si a eso se suma que los aspirantes tengan tatuajes o alguna discapacidad, o que pertenezcan a un grupo indígena, su situación se dificulta. Sin empleo y sin experiencia, parece un círculo difícil de romper. En el programa Formación para el Trabajo buscan revertir esto.

    En el pizarrón que está ubicado en la puerta principal del Bachillerato Pedro Arrupe, SJ, colocaron información para recordarles a los alumnos que deben entregar su curriculum vitæ. Éste será revisado por docentes, quienes les expresarán comentarios y sugerencias de cómo ser más claros y eficientes para tener un buen perfil que interese a los empleadores.

    De estos consejos aprendió Luis Antonio González García, también egresado de esta preparatoria, quien, al igual que Daniela, ya tiene un empleo. Su trabajo es como mesero en el restaurante La Mitotera, los fines de semana, porque el resto de los días cursa una ingeniería con apoyo de una beca del ITESO. El hecho de haber estado en Formación para el Trabajo también le ayudó a Luis Antonio para encontrar rápidamente un empleo.

    Federación Internacional Fe y Alegría

    No a la explotación

    Que sean jóvenes, que tengan ganas de trabajar y disposición para aprender, no significa que deban ser mano de obra barata para las empresas. Esto lo tiene claro el equipo del Bachillerato Pedro Arrupe, sj, que vincula a los jóvenes con el mundo laboral.

    “La inserción al trabajo es solamente cuando terminan el bachillerato”, aclara María de la Paz Sánchez.

    Por su parte, Cecilia Sahagún Calderón, responsable de inserción laboral, es quien busca espacios en las empresas explicándoles a los gerentes, dueños y encargados de recursos humanos en qué consiste el programa Formación para el Trabajo y cuáles serán los beneficios de emplear a jóvenes. Ella es quien deja claro que los egresados buscan trabajo, pero que hay ciertas condiciones de la vida de los jóvenes que deben tenerse en cuenta, como el hecho de que lo ideal es que continúen con sus estudios universitarios.

    “Si regreso de una empresa y digo: ‘Esta empresa no me interesa. No me interesa tener a un chico trabajando 12 horas’, entonces a esa empresa la quito de mi lista”, enfatiza Cecilia.

    Así como en los avisos de ocasión los empleadores escriben lo que buscan de los aspirantes, en el Bachillerato Pedro Arrupe, SJ, presentan a sus egresados convencidos de “que están formados para el empleo y son chicos responsables”, explica Viridiana Hernández Cerpa; por esa misma formación humanista que reciben en el bachillerato, se busca que el empleo que consigan los jóvenes “sea un empleo digno, un empleo justo, un empleo que pueda mejorar su calidad de vida”.

    Bachillerato Pedro Arrupe SJ La primera generación del Bachillerato Pedro Arrupe, SJ, celebra el último día de clases. Foto: Cortesía Bachillerato Pedro Arrupe, SJ

    “Tenemos jóvenes de 18 años que recién terminaron su preparatoria. Chicos que viven, la mayoría, en la periferia. Con ese perfil, también hay que considerar qué tipo de empleo es para ellos [...] Confiamos en ellos”, comenta la responsable de Empleabilidad e inserción laboral. Algunos de los estudiantes buscan medio tiempo, mientras que otros, que hicieron exámenes en la Universidad de Guadalajara (UdeG) y no salieron en listas, tienen la opción de trabajar tiempo completo. Considerando la diversidad de casos, el equipo de Formación para el Trabajo busca empresas que sean flexibles y permitan horarios flexibles o trabajos de fin de semana.

    De los 70 egresados de la preparatoria, hay quienes continúan trabajando en aquellos lugares que les abrieron espacios a través del contacto hecho por el bachillerato. Viridiana Hernández Cerpa da seguimiento durante un año a los egresados y así mantiene contacto con jóvenes que laboran en las áreas de ventas, limpieza, mercadotecnia, restaurantes y demás espacios.

    “No nos quedamos con un solo tipo de empresas, y no sólo buscamos empresas: buscamos organizaciones, asociaciones civiles, proyectos de ‘emprendurismo’”, añade la responsable de inserción laboral.

    En el bachillerato son claros al decirles a los jóvenes que cada espacio laboral que se abre es un lugar que se gana, no sólo para una persona, sino para las próximas generaciones. “Tú llevas el nombre del bachillerato”, les dicen los profesores a los alumnos para motivarlos.

    Federación Internacional Fe y Alegría Estudiantes de bachillerato del programa Formación para el Trabajo, que busca fortalecer y promover la formación para el trabajo mediante la educación en la tecnología, la formación en competencias laborales generales, la capacitación técnica y la educación técnica-profesional. Foto: Cortesía Fe y Alegría

    De los chats al aula virtual

    En tiempos de WhatsApp, de memes, de gifs, de videos de menos de dos minutos que explican noticias, de videoconferencias, emoticones y autorretratos con orejas de perro, la tecnología tiene un espacio asignado en la educación de los jóvenes que cursan el programa Formación para el Trabajo. Es por eso que los estudiantes de bachillerato refuerzan las clases y reciben materiales a través de la plataforma Moodle en lo que llaman “aula virtual”. Pero también el hecho de que la Federación Internacional de Fe y Alegría tenga presencia en América Latina permite el intercambio de experiencias con alumnos y egresados de diferentes países.

    Por ejemplo, a través de un canal de YouTube es posible conocer los testimonios de jóvenes que reciben capacitación en el trabajo en Fe y Alegría, como Jessica Adamaris Rodríguez, originaria de Guatemala, que repara aparatos electrónicos gracias a que aprendió cómo hacerlo después de cursar los talleres de formación técnica en electricidad.

    “La primera vez que reparé algo me sentí contenta porque nunca había hecho un trabajo tan bien; no pensé que fuera hacer un trabajo así porque es electricidad. Mi ánimo se ha levantado porque yo podría poner mi negocio. Sí puedo”, es el testimonio de esta joven que, a partir de su capacitación, encontró una opción de ingresos económicos para continuar con sus estudios y apoyar a su familia. m.

    Federación Internacional Fe y Alegría Estudiantes de educación básica de la Federación Internacional de Fe y Alegría, en África. Foto: Cortesía Fe y Alegría

     

    Trabajo en equipo

    Algunas de las empresas que participan en Formación para el Trabajo con el Bachillerato Pedro Arrupe, SJ, son: Carnes Garibaldi,  CompuSoluciones, Moragas, Grupo Redex, La Artesanal, nieves de garrafa, Manejo Ecológico de Plagas y Beliveo.

    :: Sitio web del Bachillerato Pedro Arrupe, SJ.

    :: Sitio web de Fe y Alegría.


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  • 05/31/17--22:30: ¿Canadá como plan B?
  • Antetitulos: 

    Ante las dificultades que los mexicanos enfrentan para emigrar a Estados Unidos con la llegada de la Administración de Donald Trump, el otro socio de México en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte podría parecer la alternativa inmediata. Pero buscar un futuro profesional en Canadá entraña también desafíos que más vale tener en cuenta si se está contemplando la posibilidad de vivir y trabajar en ese país

    Aun cuando Canadá pareciera una buena opción para vivir y trabajar, los retos para lograrlo son muchos.
    Aun cuando Canadá pareciera una buena opción para vivir y trabajar, los retos para lograrlo son muchos.

    Es el peor día del invierno en Montreal y, para ser marzo, es extraño que las tormentas de nieve no paren. Nayeli, mexicana que reside en Canadá desde hace tres años, anhela la llegada de la primavera. Ella forma parte de los 86 mil 175 mexicanos que viven en aquel país, entre profesionistas, estudiantes y trabajadores temporales.

    Para algunos, migrar significa reinventarse y dejar atrás todo lo que conocían. No es fácil tomar la decisión de dejar México para adaptarse a otra cultura, otro idioma y otro clima, y a esto se suma el camino que falta recorrer para buscar oportunidades laborales, además de los trámites migratorios por los que hay que pasar.

    A lo largo de los años, Canadá y México han forjado lazos comerciales, culturales y de migración, pero en vista de los cambios económicos y políticos que está ya poniendo en marcha la nueva Administración del presidente Donald Trump en Estados Unidos, incluidas la modificación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la actitud adversa a la migración de ese país, se está obligando a repensar la forma en que los tres socios han llevado su relación, no sólo en el terreno económico, sino también en lo que respecta al intercambio cultural y educativo y a la movilidad de las personas.

    Vivir en Canadá

    Para María Campos, abogada y consultora en asuntos migratorios en Vancouver, es importante que se le dé seguimiento a lo que ocurra con el TLCAN, para saber si en verdad a Canadá le interesa quedarse con México; de no ser así, la cuestión migratoria se vería afectada, pues hay trabajadores en aquel país laborando conforme las disposiciones de ese Tratado. “Ésa será la prueba de fuego, pero hasta ahora Canadá ha mostrado disposición, y un ejemplo es la eliminación de la visa de turista”, asegura.

    La abogada egresada del Tec de Monterrey, quien llegó a Canadá en 2008 y se dedica a dar asesorías desde hace siete años, refiere que el sistema migratorio de aquel país acepta a alrededor de 250 mil personas por año, procedentes de todo el mundo, por medio de diversos programas; 80 mil inmigrantes llegan gracias a los programas económicos, en los que por lo general sólo son admitidas personas que cumplan con perfiles profesionales específicos.

    En 2015, Canadá eliminó una lista de profesiones a las que se daba prioridad. Campos considera que fue una buena decisión, porque causaba confusiones: “Ahora cualquier profesionista puede aspirar a ser un candidato migratorio, pero eso no significa que lo vaya a lograr”.

    Una forma de ingresar al país como profesionista calificado es a través del programa Express Entry, que anualmente recibe solicitudes de profesionistas calificados de todo el mundo, cualidad que puede garantizar la residencia permanente, pero no un trabajo: hay que llegar al país con ahorros, dominar el inglés (en Quebec, el francés) y comenzar la búsqueda de empleo.

    Según información de la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana, Ontario, Quebec y la Columbia Británica son las provincias favoritas de los mexicanos para inmigrar, mientras que isla Príncipe Eduardo, Yukón y los territorios del noroeste ocupan los últimos lugares.

    Vivir en Canadá

    ¿Canadá como opción?

    Nayeli decidió mudarse a la ciudad de Laval, al norte de Montreal, y aunque cuenta con un estatus de residente permanente, su inserción laboral ha sido difícil. El motivo para dejar Guadalajara fue que se casó con un quebequense, que, al igual que ella, trabajaba en una empresa multinacional.

    En sus planes nunca estuvo dejar de ejercer la carrera que estudió en la Universidad de Guadalajara (Administración de Empresas), pues antes de mudarse dedicó cinco años a asuntos de logística y aduanas, tanto de clientes en Estados Unidos como de Canadá. “Con la experiencia que yo tenía, más la ilusión de irme a una provincia en donde hay muchos migrantes, pensaba que podría ejercer mi profesión sin tantas complicaciones, además de que mi carrera no necesita acreditaciones extras; no fue así”.

    Para poder incorporarse a la vida social y al ámbito profesional en Quebec es necesario hablar inglés y francés, afirma. Después de dos años y medio, al completar el curso de francés, se sintió preparada para comenzar a buscar trabajo.

    “Durante dos meses mandé 50 currículos, obviamente sólo a aquellas empresas de las que yo sabía que sí cubría el perfil. No me llamaban de ninguna porque incluía que mi título universitario y mi experiencia laboral eran de México. Cuando omití eso recibí tres llamadas, pero he sentido cierta discriminación por mi nacionalidad”.

    “Los mexicanos somos queridos aquí, pero no tanto para el trabajo”, afirma Nayeli. Después de meses de búsqueda sin éxito, decidió hacer una pausa para enfocar su tiempo y sus energías en estudiar un diplomado de un año en logística, en la Universidad de Montreal; era eso, o volver a estudiar la licenciatura.

    Aconseja a quien quiera ejercer su profesión que primero consiga una oferta desde México y arregle su situación migratoria, pues la búsqueda de empleo en Canadá puede tardar dos años o más.

    Vivir en Canadá En su más reciente edición, la revista Latinos Magazine destacó a diez mexicanos de varias partes de Canadá y de diferentes profesiones. Es la única revista en español que circula mensualmente desde hace tres años en el metro de Toronto.

    “Llegar aquí como un trabajador calificado es difícil. Creo que las empresas de Quebec tienen miedo a los inmigrantes. He conocido a personas que llegan ilusionadas porque creen que encontrarán trabajo rápidamente al ver cómo se vende Canadá hacia el exterior. Al contrario que los refugiados, que tienen que resistir, otros deciden regresarse a sus países”.

    El hecho de que Canadá tenga una buena imagen y su cultura sea atractiva y considerada como benevolente hacia los migrantes, es producto de su política exterior y del soft power, término usado en relaciones internacionales para describir la capacidad de un Estado para incidir en las acciones o intereses en otros actores valiéndose de medios culturales e ideológicos, según explica Jorge Hernández, académico del ITESO en Relaciones Internacionales, actual director ejecutivo de la Misión Jalisco de Canadian Human Rights International Organization y que formó parte de la Asociación de Estudios sobre Canadá.

    Acerca de la relación bilateral explica que se tienen algunos acuerdos que facilitan la migración de los mexicanos hacia el vecino del Norte, y aunque éstos se administran a escala federal, dependen de las provincias, porque son éstas las que lanzan las ofertas de empleo y las que demandan cierto número de migrantes.

     

    Cambios migratorios

    El 1 de diciembre de 2016 se eliminó la solicitud de visa de turista a los mexicanos, después de que en 2009 se impusiera debido a un aumento en las solicitudes de refugio. El asunto lo impulsó la Administración del primer ministro Justin Trudeau, y en junio de 2016 se confirmó durante un viaje de Estado del presidente Enrique Peña Nieto a la capital canadiense, Ottawa.

    En esa gira de trabajo, Peña Nieto dijo: “Hemos decidido establecer un diálogo estratégico de alto nivel para identificar áreas prioritarias de cooperación bilateral con base en cuatro pilares: prosperidad compartida e incluyente, liderazgo regional y global, seguridad ciudadana y facilitación de la movilidad de las personas”.

    Vivir en Canadá Aspecto de una agencia de empleo en la ciudad de Toronto.

    En cuanto a la migración, si bien ya no se requiere visa de turista para ingresar, los mexicanos tienen que tramitar el permiso Electronic Travel Authorization (ETA) y depender de que en el aeropuerto un agente les permita la entrada al país. Esto no significa que la situación para trabajar legalmente y estudiar haya sufrido alguna modificación; sin embargo, a partir de que se eliminó la visa, ha parecido cundir la desinformación entre cierto sector de la población.

    Según cifras de la Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá (CBSA), las autoridades detuvieron en la frontera a más mexicanos durante los primeros 67 días de 2017 que durante todo 2016: 444 contra 410 (en 2015 fueron 351 los mexicanos detenidos). Del 1 de diciembre de 2016 a marzo de 2017, se emitieron 72 mil 450 autorizaciones de viajes ETA, mientras que en diciembre de 2016 se recibieron 81 solicitudes de refugio por parte de mexicanos que quieren ingresar a Canadá, y en enero del presente año fueron 70. El gobierno canadiense ha advertido que, de aumentar las solicitudes de refugio, se impondrá de nuevo la visa de turista.

    Jorge Hernández señala que, por desgracia, en el pasado hubo un abuso por parte de los mexicanos al solicitar refugio, e incluso se hicieron redes en las que quienes ya sabían cómo funcionaba el sistema, aconsejaban a otros. México llegó a ocupar el lugar número uno de países cuyos ciudadanos solicitaban refugio en Canadá.

     

    Migrar, un proceso lleno de retos

    “Me fui de México, pero ¿por qué siempre regreso? Por todos los días que en este otro país, que ahora es tan mío, me sentí tan ajena, y porque en mi tierra nadie me vio como extranjera, ni cuestionó mis costumbres, mi sentido del humor o mis tradiciones”.5 Es un texto que comparte Vania Gallegos en el blog Mexican Abroad, como parte de su experiencia de vivir en Canadá durante los últimos seis años.

    Se mudó con sus tres hijos y esposo a Vancouver. Egresada de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Iberoamericana de León, durante su estancia en aquel país ha enfocado sus energías al proceso de adaptación; el siguiente paso será retomar su vida profesional.

    Considera que hay muchos mitos en los que creen quienes quieren migrar, y uno de ellos consiste en pensar que, por el hecho de tener un título universitario, tu espectro de posibilidades se amplía: “La mayoría tenemos que reinventarnos”.

    Otro mito es que hay oportunidades para trabajar sin la visa adecuada, e incluso que será fácil que una empresa canadiense te admita como trabajador y te ayude a hacer tus trámites migratorios. “Yo no recomiendo a nadie que trabaje sin documentos, pues no hay nadie que te proteja: hay casos en los que las personas trabajan y después no les pagan”.

    Vivir en Canadá Nora Trueba y su esposo, Israel Ochoa, posan junto con sus hijos Luka, Carlos y Kayden en octubre de 2016. Nora e Israel llegaron a Canadá hace once años para pasar la luna de miel y decidieron quedarse. Sin embargo, él recibió una orden de deportación. Actualmente han apelado la orden por razones humanitarias para permanecer junto con sus hijos.

    El estudio: factor clave

    Informarte, ahorrar y hablar bien inglés antes de hacer el viaje, son los tres aspectos más importantes que una persona debe tomar en cuenta, según Guadalupe del Toro, consultora educativa desde hace 16 años.

    Recomienda considerar una inversión de 25 mil dólares para garantizar una estancia más o menos tranquila durante el primer año, esto, tomando en cuenta que la persona se irá con visa de estudiante que le permitirá trabajar 20 horas a la semana.

    Guadalupe tiene una empresa de educación internacional, y explica que durante los últimos cinco años ha observado que el mexicano ya no quiere ir sólo como turista a Canadá, sino que, sobre todo, las personas de entre 20 y 35 años de edad ya ven ese país como una opción para hacer un nuevo proyecto de vida.

    “Canadá sí quiere migrantes, pero de forma ordenada, y la forma de llevarlos es por medio del estudio. Desde mi perspectiva, Canadá ha sido inteligente, pues se ha llevado gente para formarla; o gente que tiene experiencia en sus lugares de origen, pero que complementa con otros estudios para insertarse en el estilo de vida y en la cultura laboral canadienses. Estudiar allá es la forma ideal para integrarse. La gente piensa que por tener una profesión en México va a llegar a Canadá y a encontrar el trabajo de su vida, o que todo aquí está mal y todo allá está bien”.

    Tener un objetivo y un proyecto de vida para migrar es lo más importante. Pero el dinero es la base.

    Egresado de Ingeniería Industrial del ITESO, Rubén Rodríguez vive desde hace tres años en Alberta. Ahí llegó como estudiante Internacional y con un bajo nivel de inglés. Por esta razón tuvo, primero, que estudiar el idioma, para después poder cursar un diplomado en Business Managment en la Universidad MacEwan.

    “Venir a Canadá sin inglés significa que estás perdido. Vas a invertir un año y medio en prepararte en el idioma, y eso equivale a 20 mil dólares en colegiaturas”.

    Después de haber pasado prácticamente por todos los puestos en la empresa Agrimac que administra el comedor industrial de la Universidad MacEwan, actualmente trabaja como gerente, tras haber comenzado como cajero.

    Al preguntarle si ha sentido alguna desventaja por haber realizado sus estudios en México, explica que “los canadienses, a pesar de que no tienen muchos profesionistas que cubran ciertas áreas, son muy celosos cuando entras en competencia por un puesto, y, para empezar, ellos tienen prioridad. La desventaja creo que está en la revalidación de tus estudios en México, aunque a mí la universidad me ayudó en todo”.

    Este tiempo fuera de su país natal le ha servido para realizar un ejercicio de autoconocimiento, y considera que el mexicano tiene un complejo de inferioridad generalizado. “Es como si no nos sintiéramos capaces cuando realmente estamos calificados. Por ejemplo, te encuentras en Canadá a muchos mexicanos que tienen carreras universitarias que cursaron en México, trabajando en construcción y limpieza, pero ves muy pocos en gerencias, oficinas o puestos estratégicos. Yo invitaría a que el mexicano crea en sí mismo y le demos honor a nuestra patria, que seamos ambiciosos”.

    Para Rubén, el siguiente paso es postular para su residencia permanente a través del programa Express Entry.

    Vivir en Canadá

    El sueño canadiense

    “Yo arriesgué todo para venir a Canadá”. Elia López Castellanos vendió su casa en Guadalajara, y a los 42 años de edad decidió cumplir lo que ella llama su mayor sueño. Su presupuesto fue de más de 40 mil dólares para sobrevivir durante los dos años que estudió Hospitality Managment en sait, escuela técnica ubicada en Calgary, Alberta.

    Decidió escuchar los consejos de Guadalupe del Toro y su equipo de trabajo. Durante un año planeó su viaje y, entre las decisiones que tomó, estuvo la de complementar los estudios de Administración de Empresas Turísticas, que había hecho en la Universidad del Valle de Atemajac (Univa), con un diploma canadiense y la solicitud de visa de estudiante, a fin de poder trabajar 20 horas a la semana.

    “Te enamoras de un sueño y lo das todo, lo dejas todo. Yo sabía que tenía que hacer algo muy radical en mi vida al tomar esa decisión”. Estudió para aprobar el examen toefl, tramitó su ingreso a la universidad y solicitó la visa, que le negaron. Elia recuerda que fue el golpe más fuerte que recibió hasta ese momento; sin embargo, lo intentó de nuevo y, en esa segunda ocasión, se la concedieron.

    A tres años de eso, trabaja en un hotel Marriott, en el Parque Nacional de Banff. Nunca se sintió discriminada por su edad para encontrar trabajo, a diferencia de México, donde a los 30 años ya era considerada “vieja”. Pero su nacionalidad sí ha llegado a ser problema: “Aunque Canadá es un país de migrantes, siempre existen situaciones en las que sientes la discriminación. Las personas tienen que venir mentalizadas a que sí puede suceder. Además, mentalizarse a que, si en México tuvimos un puesto alto, eso no lo vamos a obtener llegando aquí: mucha gente comienza en restaurantes, cajeros de supermercado, etcétera”.

    Elia está convencida de que Canadá apoya a los inmigrantes, y además sabe que los necesita. Para ella, éste es un país con orden, lleno de oportunidades y un sistema que funciona. No obstante, advierte: “No hay que irse de México con falsas expectativas. Migrar es un proceso muy fuerte y no es para todos, significa que todo lo que conocías de tu vida pasada se termina y comienzas algo nuevo”. m.

     


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    Antetitulos: 

    Historiadora y divulgadora de la ciencia que ha ganado proyección internacional gracias a los libros que ha publicado, la física mexicana Jimena Canales sabe que el estudio del trabajo científico tiene más sentido en la medida en que se sitúe históricamente

    "Me di cuenta de que me encantaba la ciencia pero me gustaba más la parte humanística", afirma

    Si me preguntan por Jimena Canales, responderé que es una historiadora y filósofa de la ciencia, cuyo tema es el tiempo; pero si le pregunto a Jimena sobre el tiempo, me dirá (riéndose) que esa pregunta no sabe ni cómo contestarla:

    “Es obvio y evidente que me preocupa lo del tiempo, que tengo una cierta obsesión sobre este tema y siempre la he tenido, pero más allá de decir que es una especie de paranoia, gusto en lo positivo, no sé más”.

    Había recibido el encargo de escribir un perfil sobre ella y pregunté por algo sencillo que hubiera escrito, sin sospechar que terminaríamos hablando sobre demonios. Así ha sido la historia de la ciencia (claro, esto lo digo sólo después de haber entrevistado a Jimena, lo cual ya implica un problema en el tiempo de esta historia).

    Me sugirieron, para empezar, leer un texto de Jimena sobre la historia oficial de la bomba atómica y cómo el gobierno de Estados Unidos, a través de un equipo de expertos en relaciones públicas, moldeó la historia del origen de esta arma de destrucción masiva para ocultar que el Proyecto Manhattan fue resultado de un trabajo interdisciplinario que incluyó tanto a físicos como a químicos, de tal forma que el teórico físico Julius Robert Oppenheimer se convirtió, entre protestas veladas, en “el padre de la bomba atómica”.

    “¿Por qué el trabajo de otras disciplinas diferentes a la Física se extravía en la historia del origen de la bomba?”, se pregunta Jimena Canales González (Ciudad de México, 1973) en el artículo que escribió para la revista estadounidense The Atlantic, publicado en abril pasado y que se titula “The Secret PR Push that Shaped the Atomic Bomb’s Origin Story” [La presión secreta de relaciones públicas que dio forma al origen de la bomba atómica].1

    Su respuesta tiene que ver con un tema que, a la luz de acontecimientos recientes en el Medio Oriente, vuelve a cobrar vigencia: por connotaciones morales relacionadas con la identificación de “buenos” y “malos”, el gobierno de Estados Unidos ha ocultado que la bomba atómica no es tan distinta de las armas químicas y biológicas que este país condena a través de sus órganos oficiales.

    Jimena Canales

    El diálogo de la ciencia y la filosofía

    He quedado de verme con Jimena por Skype.

    Habría preferido un café, pero ella se encuentra en Estados Unidos, donde vive desde que se fue de México hace más de 20 años, admitida en Harvard para estudiar una maestría que terminó en doctorado. Su casa está en Boston (donde vive con Billy, su hijo), aunque da clases en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, donde es la única historiadora de la ciencia e imparte la cátedra “Thomas M. Siebel”.

    —Descubro el gusto que tienes por contar una historia que surge a partir de una investigación propia y que cuestiona la historia oficial, y al hacerlo produce un nuevo conocimiento. ¿Es algo que tú buscas como científica, como historiadora de la ciencia, como escritora?

    —Sí. Lo que me motiva es cuando voy a las fuentes y veo que algo no checa con la historia oficial —responde amable, sonriente, quitándose sus lentes—. Y no es nada más el impulso de corregir algo que no checa, sino de explicar problemas que seguimos teniendo en el presente. A veces es importante rascar un poco y ver en qué momento nos fuimos por la vereda equivocada como historiadores, y tratar de corregirla.

    Por lo que puedo ver en la pantalla, Jimena es una mujer pulcra, ordenada (quizá al extremo), que ama los libros. Sobre la mesa de mi escritorio tengo los dos que ella ha escrito hasta el momento: The Tenth of a Second: A History (The University of Chicago Press, 2009) y The Physicist and the Philosopher: Einstein, Bergson, and the Debate that Changed our Understanding of Time (Princeton University Press, 2015).

    Jimena Canales

    Aclamado por la Academia en Estados Unidos, The Tenth of a Second es, como su nombre lo indica, un libro de microhistoria sobre la décima de segundo, esa gran inquietud suscitada desde mediados del siglo XIX y hasta principios del siglo XX entre la comunidad científica por el microtiempo, y que contribuyó a que la ciencia y la tecnología se desarrollaran vertiginosamente. Entender el impacto que tuvo la medición (pensar es, bajo la lógica positivista, medir) de una décima de segundo en ámbitos tan diversos como la física, la astronomía o la cinematografía —pero también en la comunicación y aun en la misma filosofía— es, nos explica Canales, una manera de entender la modernidad. Y para entender los tiempos posmodernos en que vivimos, bien vale dar un paso atrás.

    The Tenth of a Second cierra con un capítulo dedicado a un breve encuentro: el ocurrido el 6 de abril de 1922 en París, entre la gran figura de la física en ese momento, Albert Einstein, y la gran figura de la filosofía, Henri Bergson. El desacuerdo entre Einstein y Bergson sobre sus respectivas visiones del tiempo (hablaron sobre los efectos de la relatividad en el tiempo y sobre la simultaneidad) puso de manifiesto la escisión entre ciencia y filosofía, que son justamente los dos ámbitos que a Jimena Canales más le interesan, y que la llevaron a escribir The Physicist and the Philosopher.

    “Aunque el tiempo es divisible indefinidamente en teoría, en la práctica no lo es, como este libro ilustra bellamente. La décima de segundo es el umbral en el cual la fisiología, la física y la filosofía tropiezan”, escribió Bruno Latour sobre el primer libro de Jimena. “En referencia a la disputa entre Bergson y Einstein, Jimena Canales muestra lo fecundo de esta otra dimensión del tiempo, la de la nueva historia de la ciencia que físicos y filósofos tienden fácilmente a olvidar”.

     

    Contra el aburrimiento

    De madre chilanga, psicóloga, y padre regiomontano, abogado, Jimena Canales nació en la Ciudad de México y creció en Monterrey. Su hermana menor, la arquitecta Fernanda Canales, recuerda que en la infancia, mientras ella y su otra hermana —la mayor, la novelista Lorea Canales— jugaban juegos de niñas, Jimena desarmaba el televisor de la casa:

    “La conectaba con el teléfono. Siempre hacía inventos, no sé si más de tecnología o de ciencia, pero la recuerdo jugando todo el día, desarmando cosas, resolviendo otras posibilidades de usar la radio, la tele, el teléfono. Muy chistoso. No sé de dónde sacó eso”.

    Pero además de des/componer aparatos, Jimena, que se describe como una lectora ávida, leía lo mismo novelas en inglés para adolescentes, como las escritas por Judy Blume, que libros más heavies.

    “Tuve suerte de que en la casa de mis papás tuvieran una buena biblioteca. Muchos libros de arte, sobre todo, que era algo que le interesaba a mi mamá. También había muchos libros sobre leyes e incluso libros de Foucault, primeras ediciones que mi papá compró”.

    Jimena Canales El 16 de julio de 1945, Estados Unidos realizó con éxito la prueba “Trinity” del proyecto Manhattan, que representó el inicio de la era nuclear. Un mes después se lanzaron las bombas en Hiroshima y Nagasaki. Foto: Wikimedia Commons

    El norte de México, y en particular el Monterrey de los años ochenta y principios de los noventa, con su espíritu emprendedor e industrial, progresista y moderno, con su aire “pionero”, le resultaron propicios. Llegado el momento de elegir una carrera universitaria, Jimena se inscribió en Ingeniería Física Industrial en el ITESM.

    “Ahí me di cuenta de que me encantaba la ciencia pero me gustaba más la parte humanística de la ciencia: me gustaban las preguntas grandes. Aunque me encantaba el trabajo técnico de laboratorio, el Tec en particular fue muy bueno para eso, mi área de especialización dentro de Ingeniería Física Industrial fue Mecánica Electricista. Entonces ya sabes: armábamos computadoras, hacíamos circuitos. Pero yo seguía leyendo los textos importantes escritos por científicos y me encantaba su vida; me encantaba el contexto histórico”.

    En este punto de la historia, conviene regresar a la época en que ella estudiaba la primaria: la historia tradicional, la de los libros de texto, le aburría horrores, quizá con excepción de un asunto: la Revolución Francesa.

    “Nunca me enganchó leer sobre la historia de los reyes o los presidentes: no explica las transformaciones más básicas que nos han afectado. Por ejemplo, una de mis preocupaciones de mi libro sobre la décima de segundo era tratar de averiguar por qué en esta sociedad contemporánea estamos tan atados a estos aparatos, donde tú me estás viendo, nos estamos oyendo, tengo una pantalla enfrente de mí, un teclado, y al mismo tiempo puedes leer hasta morirte (del aburrimiento) de todos los reyes y presidentes de Europa y de las naciones Estado. Y (al hacerlo) no te enteras de cómo llegamos hasta aquí. Nos hemos acostumbrado a enfocarnos en la historia de los grandes hombres o las grandes máquinas, pero es más importante fijarnos en cambios más pequeños, más olvidados, más escondidos, que en realidad son más relevantes”.

    Y vaya si Jimena se fijó en algo pequeño.

    “Me burlo de mí misma diciendo que he escrito el libro más largo sobre el periodo más corto de la historia”, dice entre risas.

     

    El sentido que da la historia

    Después del éxito de The Tenth of a Second podría pensarse que la publicación de su siguiente libro sería “a piece of cake”, máxime teniendo a Einstein y Bergson como protagonistas y a su encuentro en París como un episodio extrañamente poco difundido. Sin embargo, no fue del todo así.

    “Pensé que estaba ante una gran oportunidad. Muy emocionada escribí el libro. Pero luego me di cuenta de por qué el episodio no se había mencionado tanto. Y es que Einstein no sale tan bien librado: no hablaba bien francés y dijo ciertas cosas que no son compatibles con lo que luego escribiría en su diario privado (Bergson insistió en pensar el tiempo en relación con la conciencia, los individuos y la vida; mientras que para Einstein el tiempo y la simultaneidad eran independientes de los individuos). Es un episodio que los historiadores oficiales de Einstein no habían querido revivir, pues lo quieren como un genio transparente. Y mi libro habla de que en aquel momento no tenía dinero y de que se guardó un pedacito de jabón para dárselo a su esposa cuando regresara a Alemania. Detalles que para mí le aportan mucho a la historia”.

    Jimena Canales

    Aunque hubo quien, dentro del ambiente académico, aconsejó que The Physicist and the Philosopher no fuera publicado, al final el libro vio la luz, algo que a la propia Canales le resulta muy revelador.

    “A mí me gusta resaltar que, aunque hay mil tendencias, los historiadores se dividen en dos: los que les gusta escribir la historia como si no hubiera una división entre lo que se escribe y lo que pasó en realidad, y los que piensan que hay un espacio muy grande entre lo que sucede en la vida cotidiana, en el mundo, y lo que se escribe que sucedió. Yo me ubico entre estos últimos: me gusta interrogar por qué (en la historiografía) no están nuestras memorias, nuestra relación afectiva con ciertos aspectos del mundo, por qué a veces (lo que investigamos) no es compatible con la historia oficial, con la historia de los medios, de los periódicos y también de los libros de historia”.

    Le pregunto entonces por el rezago de la ciencia en México.

    “La historia de la ciencia está atada a la historia del capitalismo. Entonces, sin duda, los países ricos ganan en cuestión de ciencia. Porque hacer ciencia cuesta dinero y la disciplina está totalmente atada a intereses industriales y comerciales. El rezago que hay en México está relacionado con la pobreza del país en términos económicos. Es un país muy rico en muchos otros sentidos”.

    Y sobre su interés por dar clases (Jimena, especialista en el periodo que va desde la Ilustración hasta mediados del siglo XX, tiene un amplio portafolio de cursos, que incluyen materias y asuntos relacionados con los estudios visuales de la ciencia), lo mismo que escribir para “lectores generales” en revistas como Wired, The New Yorker o The Atlantic, afirma:

    “Creo que la ciencia no tiene sentido si no la entiendes históricamente, o si no eres parte de esa historia. Puede resultar increíblemente absurdo tratar de aprender química o física: ¿por qué los átomos?, ¿por qué los electrones?, ¿por qué hablamos de fuerzas? Porque son preguntas que hemos heredado de la historia. Entonces creo que es importante enseñar la ciencia en su contexto: es la única manera en que acaba teniendo sentido”.

    Jimena Canales

    ¡Demonios!

    En pantalla veo a Jimena mostrándome dibujos de demonios, que apenas alcanzo a distinguir, publicados en libros de texto.

    El demonio de Maxwell, de James Clerk Maxwell, físico del siglo XIX, por ejemplo, es uno de los más conocidos: ayudó a desarrollar las leyes de la termodinámica.

    “Me he dado cuenta de que científicos muy importantes, desde Descartes, Laplace, Darwin o Einstein, han tenido demonios que toman sus nombres. Existe la idea de que la ciencia llegó y quitó nuestras creencias irracionales en estos seres, pero no es tan sencillo porque cuando vas a las fuentes ves que los científicos en su trabajo hablan de demonios. Muchísimo”.

    Suena un tanto esotérico, le digo.

    “Sí, no te esperas que los científicos ortodoxos, modernos, escriban sobre demonios en revistas especializadas. Se trata de demonios que no existen. Los científicos los consideran imaginarios, pero les ayudan a hacer sus teorías, a avanzar su ciencia”.

    En la actualidad Jimena trabaja en esto, en un libro sobre los demonios de la ciencia. El libro aún no tiene título. O prefiere no decirlo.

    “¡Es de mala suerte (hablar de eso)!”

    Tardé unas cuantas décimas de segundo en entender que estaba bromeando. m.